El rastrillo solidario de la AECC se despide con una recaudación récord de 30.000 euros

Las voluntarias destacan la colaboración ciudadana y la buena acogida del nuevo espacio informativo


pontevedra / la voz

La 26 edición del rastrillo solidario de la junta provincial de Pontevedra de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) será de récord. Aunque el mercadillo se cierra oficialmente esta tarde, la recaudación que había hasta ayer ya permite afirmarlo. «Hasta ahora tenemos 29.787,10 euros y claro que es un récord», lo decía a media mañana Fito Santos, gerente de la AECC. La mayor cantidad reunida en las ediciones precedentes nunca superó los 22.000 euros, que era el objetivo que se había marcado la junta directiva que preside Marisé Crespo y el equipo de 64 voluntarios -el 90 % mujeres- que estuvieron al frente del rastrillo desde que abrió sus puertas el 15 de noviembre en la calle Michelena.

La secretaria de la junta directiva de Pontevedra, Virginia Álvarez, valoraba el resultado del mercadillo. Una cifra récord de ventas que la responsable del rastrillo achaca a dos motivos: la ubicación del local de este año y la colaboración ciudadana. Respecto a las dependencias que ocupó el Banco Santander en el número 26 de la calle Michelena, además de agradecer su cesión, considera que es una ubicación «llamativa y amplia». «Es un local llamativo y grande, aunque de las dos plantas no utilizamos la de arriba porque tenía una gotera». Sobre la colaboración de los pontevedreses, la secretaria destaca sobre todo la solidaridad y generosidad de las personas que donaron ropa, juguetes, libros, complementos o artículos de decoración.

«Se donaron tantas cosas que a veces ni siquiera daba tiempo a seleccionar el material y a ubicarlo», confiesa Virginia Álvarez. Una novedad de este año fue el Espacio AECC. Una zona donde se ofreció a los visitantes información sobre los programas y servicios gratuitos que tiene la asociación, sobre las formas de colaborar (empresa solidaria, donativo, socio y voluntariado) y sobre productos de merchandising, incluso para bodas. «Además de camisetas, botellas de agua de plástico ecológico o bufandas de cuello, también había pulseras confeccionadas a mano por voluntarios y pacientes, lo que le da un valor añadido», cuenta la secretaria.

Cuando esta tarde se cierren las puertas del rastrillo y toque recoger, ¿qué se hará con la ropa sobrante? Una parte se guardará para el próximo rastrillo y la otra se puso desde hace unos días en liquidación. «Primero fueron dos prendas a un euro, y mañana [por hoy], seis prendas a un euro». Virginia Álvarez, como el resto de miembros de la directiva, compagina esa labor con la de voluntaria. Agradece la dedicación, la implicación y las horas de todo el equipo, formado por 64 voluntarios. El 90 % siguen siendo mujeres y es que a la AECC le cuesta encontrar hombres que colaboren. ¿Por qué?, se le pregunta a la secretaria. «No lo sé, no sé si por vergüenza, por prejuicios... Las mujeres siempre sacan tiempo de donde no lo hay».

Y sobre el trabajo de esas voluntarias desvela una anécdota real. Este lunes cuando Virginia llegó al rastrillo de Michelena se encontró con una familia con cinco hijos que había acudido para comprarles ropa y zapatos: «Pusieron un peto entre todas para que toda la familia tuviera vestimenta completa».

El acto oficial de clausura del mercadillo tendrá lugar esta mañana (10 horas). La recaudación se destinará a financiar los programas de la AECC para pacientes oncológicos y sus familiares y también para sufragar proyectos de investigación.

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