La columna empapelada con etiquetas de napolitanas

Los soportales de un céntrico edificio de Pontevedra tiene más de un centenar de papeles de bollería industrial pegados en la pared, además de barandillas rotas y pintadas en los bajos


pontevedra / la voz

Un paseo por una céntrica calle de Pontevedra esconde una sorpresa. Y no es muy agradable. Una columna de los soportales de un edificio de la calle Rosalía de Castro está empapelada con etiquetas y precios de cientos de paquetes de bollería industrial consumidos en las últimas semanas. Las hay de napolitanas, de donuts y de flautas de cacao. Todas con un coste de 1 euros. Los que se encargaron de hacerlo dejaron constancia de cuánto le cuesta la bollería industrial y del supermercado en el que lo compran cada día.

Habitualmente hay muchos chavales en la zona del recreo, por la proximidad del instituto Sánchez Cantón, pero nadie ha visto quién o quiénes son los autores de este empapelamiento. Los soportales dan a una zona oscura con un aparcamiento de tierra, que desde que se levantó el edificio se ha convertido en un punto de pintadas y suciedad. Barandillas rotas y basura en los suelos son las constantes en el entorno de este céntrico edificio. El coste del vandalismo para las arcas públicas se cuenta en miles de euros. Pintadas, plantas robadas o la reposición de contenedores son los trabajos más habituales en los ayuntamientos gallegos. Pero en Pontevedra se suman también las estatuas rotas, aunque el Concello no tiene una partida destinada para vandalismo, como ocurre en otras ciudades, por lo que la cantidad destinada a arreglar desperfectos es mínima comparada con otras urbes gallegas donde los destrozos se tragan una buena partida. En Vigo se destinan cerca de 700.000 euros para hacer desaparecer las consecuencias de los actos vandálicos.

La última víctima del mobiliario urbano fue el loro Ravachol. El emblema de la ciudad se vino abajo con pedestal incluido por una supuesta patada. Todo apunta que cuatro jóvenes dieron una patada al loro de madrugada y lo dejaron cerca del santuario más próximo. Aprovechando ese ataque se reforzó la estructura para evitar que esto vuelva a suceder. Lo que hicieron con él lo realizaron antes con el grupo escultórico de la glorieta de Compostela. Para evitar que los niños de la fuente se rompiesen también se les puso una mayor sujeción que no es visible desde fuera. 

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
1 votos
Tags
Comentarios

La columna empapelada con etiquetas de napolitanas