Lores quiere hilo directo con Moncloa

El alcalde de Pontevedra, Miguel Anxo Fernández Lores, espera que con Pedro Sánchez se restituya el diálogo institucional que se quebró en la etapa de Mariano Rajoy


Mientras hoy el presidente Pedro Sánchez cumple con el trámite de informar al Rey de la composición del primer gobierno de coalición en la reciente historia democrática española, ya sabemos que tendremos un par de sillas del consejo de ministros cubiertas por dos gallegas con vínculos pontevedreses. Una de ellas la ferrolana Yolanda Díaz, elegida diputada por la provincia de Pontevedra, quien se estrenará en el desempeño del Ministerio de Trabajo. Por cierto: vista con cierta perspectiva, la maniobra electoral de la formación morada de volver a colocar a Yolanda como cartel en Pontevedra en los comicios del 10N -como hicieron también el 28-A- para garantizar su elección y evitar colisionar con Antón Gómez Reino que fue y salió elegido por la demarcación coruñesa, fue un acierto que le ha cambiado la vida a la hija del sindicalista Suso Díaz. Aguardemos que ahora se acuerde de los 80.000 votantes pontevedreses que la llevaron a sentarse en un escaño del Congreso y finalmente a ser ministra.

La cuota gallega en el gabinete se completará con Nadia Calviño, vicepresidenta para Asuntos Económicos. La economista coruñesa de 51 años, hija del lalinense José María Calviño, exdirector general de RTVE con Felipe González, ha fortalecido su papel en el Gobierno después de su primera etapa como ministra de Economía y pasa por ser una de las personas más influyentes en el gabinete.

Mejor que ministros

El jueves, en rueda de prensa en Santiago, Ana Pontón, principal dirigente del BNG dijo que «ter ministros e ministras galegas, ata un presidente del goberno, non é garantía de nada para Galicia», en respuesta a la presencia de Yolanda Díaz y Nadia Calviño en el nuevo Gobierno. La portavoz nacionalista hizo ese razonamiento previo para reivindicar que «a auténtica garantía de defensa dos intereses de Galicia é a presenza do BNG no Congreso e o acordo firmado co PSOE, que puxeron sobre a mesa do consello de ministros unha axenda galega». Las palabras de Pontón son la señal evidente de lo crecido que se siente el BNG en este momento. Aunque no deberá descuidarse de la credibilidad que se juega ante la ciudadanía si Pedro Sánchez les da esquinazo.

En esa «axenda galega», Pontevedra ocupa varios renglones con asuntos de notabilísima importancia para esta ciudad: peajes de la AP-9; proyecto del nudo de bomberos; la retirada de Elnosa y el futuro de Ence, como ya analizamos en esta misma contraportada hace una semana.

Miguel Anxo Fernández Lores ha tardado pocas horas después de que Pedro Sánchez prometiese el cargo ante Felipe VI para felicitarle y solicitar una entrevista.

El gesto no es nuevo, pues Lores acostumbró a hacerlo tanto con el titular de la Xunta como con quienes han ocupado la Moncloa en estos últimos veinte años. Pero ha sido una sucesión de claroscuros. Mientras que con Núñez Feijoo las relaciones han mejorado hasta ser fluidas y cordiales, con Mariano Rajoy fueron difíciles y luego de la prórroga de Ence, sencillamente, imposibles. Como recordó esta semana mi compañero Serxio Barral en estas mismas páginas de La Voz, desde que Rajoy llegó a Moncloa, en 2012, el alcalde de su ciudad le invitó formalmente a hacer una visita oficial de la que Mariano Rajoy siempre escabulló. Era público que entre ambos no había química alguna, pero esas cosas en política se disimulan y se sobrellevan. Pero no se dio. Más bien al contrario: la prórroga por 65 años para que Ence siguiera en Lourizán, que otorgó el gobierno en funciones de Rajoy en 2016, tensó la relación.

Los pocos puentes que pudieran quedar saltaron por los aires con el acuerdo de la corporación municipal -con los votos de BNG, PSOE y Marea- de declarar «persona non grata» a Mariano Rajoy Brey. Para el repudiado y su partido fue una afrenta que no olvidan.

Oportunidad

Ahora, el gobierno municipal bipartito de Pontevedra sabe que está ante una oportunidad singular. Aunque se perciba con diferentes sensibilidades. Tino Fernández, líder de los socialistas de la capital apuntó como objetivo más realista mantener una «buena interlocución» con varios ministerios que atiendan las demandas de la «axenda pontevedresa», en lugar de empeñarse en que Sánchez reciba a Lores entre miles de peticiones de audiencia en Moncloa. El vicealcalde y portavoz socialista dijo entender «que los compañeros del BNG necesiten visibilidad y apuntarse tantos pero la búsqueda de soluciones para la AP-9 ya estaba en la agenda del PSOE antes firmar el acuerdo con el Bloque, exactamente igual que Ence y otros temas». No obstante Tino Fernández perdona al socio de gobierno local pues entiende «que necesiten vender lo que hacen».

Para el Partido Popular local también el nuevo Gobierno de la nación es una oportunidad. En su caso, de buscarle las cosquillas al gabinete coaligado municipal apuntando a la línea de flotación de la nave. Así se deduce cuando Rafa Domínguez le pide al bipartito que insten la gratuidad del peaje de la AP-9 en Curro para mejorar las comunicaciones de Pontevedra con O Salnés. El jefe de la oposición, casi ninguneando al PSOE, lo justificaba al decir «creo que ahora el BNG y Lores tienen fuerza para exigirlo», según alegó pícaramente para anunciar la moción que el PP meterá en el pleno que la corporación municipal celebrará en este mes de enero.

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