Salcedo declara la guerra a la mimosa

El presidente de la comunidad de montes apuesta por una repoblación sostenible para evitar que Galicia acabe como Australia, «pasto de los incendios»


pontevedra / la voz

La comunidad de montes de Salcedo ha declarado la guerra a las mimosas, esa especie invasora que se adueñó de unas 60 hectáreas comunales en la parroquia.

Su erradicación, que forma parte de un proyecto más amplio y ambicioso, absorbe buena parte del presupuesto (150.000 euros) que la Comunidad de Montes maneja para este año que empieza y que será ratificado en la asamblea que mantendrán el próximo día 15.

Esta batalla que Salcedo libra contra las especies invasoras comenzó hace al menos 5 años. Al principio alcanzaban más altura que los árboles. Ahora, las eliminan cuando apenas tienen 30 centímetros.

El presidente de la Comunidad de Montes, Fernando Pintos, explica que esta tarea no solo centraliza los recursos económicos de la entidad, sino que requiere mucha constancia y trabajo manual. Dos veces al año desarrollan una acción de poda y control de la mimosa para evitar su reproducción. «Córtalas e non morren. Enseguida brotan. Hai que estar moi pendentes delas». Pero para los comuneros de Salcedo es una labor prioritaria. «Nós estamos invertindo moito en facer un bosque autóctono. Mete medo ver zonas, en Galicia e en Portugal, dominadas por especies invasoras como eucaliptos ou acacias. Eu teño claro que senón facemos unha repoboación sostible Galicia acabará como Australia, pasto dos lumes».

Salcedo tiene un modelo propio de gestión del monte vecinal. La lucha contra la mimosa se hace forma casi artesanal. Los operarios cargan a la espalda las mochilas con las que fumigan para evitar daños en hierba y suelo. «É moito máis lento, e tamén máis costoso, pero é máis respetuoso do medio».

Para Fernando Pintos está claro. Hoy el monte se lleva el 70% de los recursos de la Comunidad pero esta inversión no tardará en dar resultados. «Confiamos en que 15 ou 20 anos o monte se relaxe e teñamos madeira de calidade e os viais completamente limpos».

En Salcedo trabajan con un modelo a largo plazo. «Non todo é cortar madeira para vender. Eu estou convencido de que vai chegar un momento no que haxa que pagar para que che leven o eucalipto do monte».

Convencido de que hay que apostar por una gestión multifuncional del monte, la asamblea de este mes aprobará una nueva repoblación, que consolide las más de 50 especies plantadas ya en el monte de Salcedo. Quieren intercalar carballo del país con americano, para que cuando crezca pueda talarse el segundo mientras el primero queda dando sombra en las sendas habilitadas en el monte para disfrute de la vecindad. También funcionarán a modo de barrera antiincendios, «e en caso de haber lumes polo temos o persoal traballará cunha certa seguridade».

Las especies invasoras, asegura, apagan la vida en los bosques. «Donde hai mimosas e acacias non hai fauna. Hoxe en Salcedo volvemos a ter no monte coellos e aguiluchos. Hai vida». Pero lo que más anima a los comuneros es que este modelo de gestión permite a los mayores de la parroquia salir «a disfrutar do monte». Bancos, fuentes, viales y señales animan a los mayores a salir a caminar. «Non hai aceras como na cidade, pero hai moito aire puro», concluye Fernando Pintos.

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