«Cuando nos llamó Carlos Núñez para tocar aplaudimos con las orejas»

La asociación Airiños de San Xulián, de Marín, compartió escenario con el gaiteiro en su concierto del Pazo


pontevedra / la voz

En la Asociación Cultural Airiños de San Xulián, de Marín, lo tienen claro. No había mejor forma de despedir el 2019 y de celebrar 30 años de trayectoria que compartiendo escenario con Carlos Núñez. Ocurrió este sábado, 21 de diciembre, en el concierto que el gaiteiro gallego más internacional ofreció en el Pazo da Cultura de Pontevedra.

Pero, ¿cómo se gestó esa colaboración musical? Lo cuenta el director y presidente de Airiños de San Xulián, además de fundador de la asociación, José Manuel Riqueza. Antes de nada hace una matización: «Carlos Núñez frecuenta Marín más de lo que la gente se piensa». Se refiere a nivel personal. Y entra en materia. «Hace un mes nos llamó la productora de Carlos Núñez para ver si queríamos colaborar con él en el concierto de Pontevedra. Aplaudimos con las orejas, claro, fue una revolución. Somos una banda de a pie y esto fue lo más de lo más en nuestra carrera».

La banda de gaitas de San Xulián ya había colaborado con Susana Seivane, en su 25 aniversario, o con Óscar Ibáñez, pero lo de compartir escenario con Carlos Núñez era todo un sueño. José Manuel Riqueza cuenta que no lo dudaron ni un segundo. La productora les mandó unas partituras y unos audios para que fueran ensayando en la Casa da Cultura de San Xulián, recinto que les ceden los comuneros. Llegó el 21 de diciembre, día del concierto. Para esa jornada quedaba la afinación con la gaita escocesa y parte de una canción. El mal tiempo hizo que se retrasara la prueba de sonido hasta dos horas antes de la actuación.

«Carlos [Núñez] venía de Santander y nos dijeron que se retrasaba. Después hubo unas variaciones in situ, pero creo que todo salió bien», señala el director de la banda de gaitas de San Xulián. Las colaboraciones suelen ser de uno o dos temas, y ellos tocaron cuatro con Carlos Núñez: Entrelazado de Allariz, Greenlands, Andro y Aires de Pontevedra.

Siguieron el concierto desde detrás del escenario. Cuando les tocó se subieron los 21 miembros de Airiños de San Xulián, doce gaitas, seis panderetas, dos redoblantes y un bombo, el que llevaba el más joven de la banda, un niño de 9 años. El director sostiene que los integrantes del grupo afrontaron el reto «con tranquilidad» y «mucha ilusión». «Ellos no habían visto nunca en directo a Carlos Núñez, y les sorprendió ese sonido tan perfecto. Me decían, ‘yo quiero tocar como él’». Acabada la actuación, que se prolongó durante dos horas y cuarto, tuvieron la oportunidad de hacerse alguna foto con el maestro. ¿Qué les dijo?, se le pregunta. «Nos felicitó y nos expresó su disponibilidad a dar un concierto en Marín algún día. Nos preguntó qué días y a qué hora ensayábamos y le gustó nuestra forma de tocar. Está claro que podía haber llamado a otras bandas más grandes que nosotros».

Airiños de San Xulián, que también tiene grupo de baile, subsiste gracias a las ayudas del Concello de Marín y de la Comunidade de Montes de San Xulián. Su director agradece también la colaboración de Ence, que posibilitó que pudieran comprar gaitas en Si bemol. «Cada una cuesta 2.500 euros, las nuestras eran en Do», desvela Riqueza.

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