«Los veía desde la grada y pensaba: "Algún día quiero jugar con ellos"»

Con 17 años, Sergio Yubero cumple el sueño de debutar con «los mayores» del Peixe Galego en LEB Oro. Ahora solo espera sumar su primer punto


Sergio Yubero tiene 17 años. Desde los once acude puntualmente a entrenar con el Peixe. Se inició en las categorías inferiores y cuando veía a los «mayores» pensaba cómo sería eso de pisar la pista de A Raña con ellos. No deja e ser el sueño de muchos canteranos. Optar al primer equipo sea cual sea la categoría en la que compite. «Los ves desde la grada y piensas que algún día quieres estar con ellos, ser como ellos», explica Yubero minutos antes de saltar a la cancha para entrenar con el equipo de LEB Oro. Hoy, como casi todas las semanas, toca compartir sesión con Jacobo Díaz, Joel Hernández, Toncinic, Seoane o Carlos Noguerol. Un privilegio para quien está empezando. «Me fijo mucho en Carlos, que se deja todo en la pista, pero también en Rodri. Es muy joven y son con los que nos juntamos, aunque también aprendo de Jacobo Díaz», explica el canterano, que reconoce que el Filip Toncinic «es de quien más puedes enseñar, nos pica y nos echa broncas para que mejoremos».

A los entrenamientos se fue adaptando rápido, pero no se olvida de lo que supuso el aviso de Javi Llorente para salir en la última jugada contra el Mallorca. Nervios y miedo a defraudar a quienes lo apoyaban desde la grada eran los sentimientos que se pasaban por la cabeza en su debut en Oro. Fue poco más de un minuto, pero lo disfrutó como si fuese un cuarto entero. «Es algo que intentas alcanzar desde que entrenas con ellos», asegura Yubero, que el pasado fin de semana volvió a tener otra oportunidad ante el COB. Javi Llorente le dio a él y a Pablo Crespo el último minuto de juego. Lo aprovecharon como hacen con cada oportunidad que le brinda el técnico marinense. Ahora Pablo estará unos días parado por un corte en la mano que necesitó puntos de sutura.

Su presencia en los entrenamientos del primer equipo han reducido su sesiones con el júnior, donde están sus amigos y con los que creció en este mundo del baloncesto. Pasó por todas las posiciones, pero últimamente juega más como escolta o alero. Siempre como exterior. «Hice la pretemporada con el júnior y con el equipo LEB, con los mayores era más físico y con los míos, más de pista», reconoce.

Un jugador tardío

Cuando empezó a practicar deporte pensó en el fútbol sala. Desafió una casa de baloncestistas para darle patadas a un balón en el equipo escolar. Era lo que le gustaba y no pensaba en seguir los pasos de su hermano, ni los de su padre, que había jugado en Liga EBA, hasta que un día le ofrecieron participar en verano. Lo hizo y le gustó, pero «decidí seguir con el fútbol sala hasta que Pablo Alonso, un entrenador del club, me dijo que probase una temporada, que lo podía compaginar con el fútbol». Sus padres le dijeron que adelante y solo hicieron falta unos cuantos partidos para ver que su sueño deportivo se cumpliría en una pista de baloncesto. Ahora es al padre a quien le toman el pelo diciéndole que su hijo ya llegó más alto que él. «Y él feliz», asegura Yubero, que ahora quiere dar un paso más con el Peixe: lograr sumar sus primeros puntos.

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