«Me caí en mi casa y llevo casi siete meses esperando por una resonancia»

Daniel Caeiro dice que estuvo casi cojo y que si puede andar es por unas sesiones de quiromasaje que se paga de su bolsillo


pontevedra / la voz

Si no hay ningún contratiempo, a Daniel Veiga Caeiro, un jubilado de Marín de 67 años, le harán el próximo lunes, 18 de noviembre, en el Hospital Montecelo de Pontevedra una resonancia magnética de su rodilla izquierda por la que lleva esperando casi siete meses. Este hombre quiere hacer público su caso porque considera que la sanidad pública «no puede funcionar así».

Todo empezó el pasado 29 de abril cuando Daniel se cayó en su casa mientras realizaba labores domésticas. Este marino mercante lo recuerda así. «Vivo solo y estaba limpiando la casa en zapatillas. Resbalé y me golpeé la rodilla. Estuve un rato sin ser capaz de levantarme hasta que fui capaz de sentarme en el sofá». En ese momento no le dio demasiada importancia, pero el dolor fue en aumento a lo largo del día. «No quería llamar a mi hija para no asustarla, pero andaba mal y tenía dolor».

Se fue al centro de salud de Marín y lo derivaron ese día a Urgencias de Montecelo, donde fue atendido de la contusión en la rodilla. «Me hicieron una radiografía y me dieron un tratamiento al no haber rotura». Como Daniel no mejoraba y caminaba con dificultad volvió a su médico de cabecera, quien solicitó para su paciente una «consulta preferente» de Traumatología. Se la dieron para el 10 de julio.

«No podía esperar hasta el 10 de julio porque casi no era capaz de andar, ni de subir escaleras». Daniel optó por regresar a la consulta de su médico de familia, que lo remitió a Urgencias ante la tardanza de la cita en Traumatología. El facultativo aludía a que persistía el dolor y tenía dificultad para la movilidad. En el informe de Urgencias la hipótesis diagnóstica era un esguince, concluyendo que para control evolutivo debía acudir a su facultativo de cabecera.

La paciencia de Daniel empezó a agotarse y puso la primera reclamación. El 10 de julio acudió a la consulta de Traumatología en la Casa del Mar de Mollavao. «Ahí fue cuando me dijeron que había que solicitar una resonancia y el propio traumatólogo me comentó que podía tener un problema de ligamentos». Se la fijaron para el 18 de noviembre. ¿No pensó en acudir a la sanidad privada a hacerse esa prueba?, se le pregunta. «Lo pensé, pero esto me parece un cachondeo. ¿Por qué tengo que ir? Pagamos impuestos y tenemos derecho a que nos atiendan sin esperas tan grandes. Lo dicen los mismos médicos, esto es un reino de Taifas», se desahoga Daniel.

El 24 de septiembre fue al Provincial a poner una segunda reclamación, donde solicitó una cita urgente. El Sergas le contestó el 7 de octubre asegurando que desde el servicio de Radiodiagnóstico reprogramarán su resonancia «de acordo coa súa prioridade». «Hoy sigo sin poder hacer las tareas de casa, no puedo ir al gimnasio, tampoco dar mis paseos de antes y a causa de todo esto engordé. Hace unos meses no podía andar, estaba cada vez más cojo y si ahora puedo hacerlo con dificultad es gracias a un quiromasajista que me pago yo».

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