«En mi vida olvidaré que aguanté en el mar diez horas sobre dos cadáveres»

José el Peregrino, todo un personaje de la ruta jacobea, camina para celebrar que sobrevivió a un naufragio


pontevedra / la voz

José Antonio García Calvo, conocido como José el Peregrino por los más de 110.000 kilómetros que lleva encima bien por rutas jacobeas bien hacia santuarios marianos, sobrevivió a un naufragio el día 1 de enero de 1999 cuando pescaba bacalao a 300 kilómetros de la costa de Noruega y el barco en el que iba, llamado Revolución, se partió en dos por un temporal. Lo suyo fue un milagro, dado que los otros 16 compañeros que iban a bordo murieron. Desde entonces, desde hace veinte años, José Antonio vive para contarlo. Literalmente. Pone voz a su historia allí donde le llevan sus pies de peregrino y, escuchándole, queda claro que ese capítulo marcó su existencia: «Mirar a la muerte de cara es algo que no se te borra de la memoria. Además, en mi vida olvidaré que aguanté en el mar diez horas sobre dos cadáveres», espeta desde Barro (Pontevedra), donde está pasando unos días.

Vayamos al inicio. José es un gaditano del puerto de Santa María que tiene ahora 70 años y que se ganaba el pan como marinero. El naufragio que sufrió en 1999 le cambió la vida. «Han pasado muchísimos años y aún no entiendo cómo lo logré. Estuve diez horas encima de los cuerpos de dos compañeros, que se habían puesto los chalecos salvavidas y flotaban en el agua», cuenta. Tras volver a nacer, le tocó pasar por una larguísima y complicada recuperación: «Me cogieron prácticamente muerto, estaba congelado. Me funcionaba un poquito el corazón, un poquito el cerebro... y poco más. Primero estuve en una cámara hiperbárica y luego tres años y medio en una silla de ruedas. Me dijeron que no volvería a andar... y como soy cabezota hice todo lo contrario».

Efectivamente, volvió a andar. Y de qué manera. Aunque a veces le bailan los números, dice que lleva encima más de 110.000 kilómetros, muchos de ellos por el Camino de Santiago. Su objetivo es dar las gracias por haber sobrevivido y, de paso, no tener que volver a subirse a ningún otro medio de transporte que no sean sus propios pies. Dado su gusto por el Camino Portugués, en la comarca pontevedresa, donde recala estos días, es un viejo conocido. «Ahora mismo voy en ruta hacia Fátima, pero el Camino Portugués lo hice varias veces tanto en una dirección como en la otra. Me entusiasma», dice.

Señala que vive de una pensión de 392 euros y que, aunque en transporte no gasta, la cosa no da para mucho. Así que va haciendo amigos y quedándose a dormir en los albergues donde no le toca rascarse el bolsillo. «Por Caldas, Barro y Pontevedra tengo grandes amigos que siempre me acogen y me dejan una cama. Les estoy muy agradecido», señala.

Como no tiene prisa ni rumbo fijo a veces se queda en la comarca de Pontevedra unos días y otras veces largos meses. Depende de lo que le apetezca. A veces, necesita tocar puerto. Entonces, pone los pies en polvorosa y vuelve a Cádiz. Tiene hija y dos nietos. «Cada uno va a lo suyo, pero nos queremos», remacha.

Llegó andando desde Irún a Pontevedra y fue operado aquí de una hernia

En realidad, esta vez hay una razón más allá del Camino de Santiago para que José el Peregrino permanezca en las tierras pontevedresas. Al parecer, hace tiempo que había sufrido un achaque. «Me salió un bulto y me detectaron una hernia. El médico me vio ahí por la zona de Vigo una vez que estuve y tenía pendiente que me operasen», cuenta. El caso es que acaba de pasar por el quirófano en la ciudad del Lérez. Estuvo en el Quirónsalud Miguel Domínguez y ahora se encuentra en plena convalecencia: «La verdad es que vine andando desde Irún, como siempre hago con todos mis desplazamientos, ya que desde el naufragio no quiero coger aviones ni trenes y, si puedo, tampoco coches. Llegué a Pontevedra, me operaron y ahora en cuanto me recupere me marchará. De momento aún no me veo preparado para coger ruta, tendré que esperar unos días», cuenta.

En la comarca se dedica a ir visitando a los amigos que deja cada vez que hace el Camino de Santiago. Conoce los albergues, pensiones, casas de comida... «Dinero no tengo mucho, pero amigos sí», indica.

Entrevistas en medio mundo

Su historia la recogieron medios de comunicación de medio mundo. Le hicieron entrevistas en distintos idiomas y anunció en varias ocasiones que colgaba las zapatillas y que ya no andaría más. Pero la vida es azarosa y José el Peregrino aún continúa caminando. Porta encima una mochila de 17 kilos y miles de anécdotas que contar a quien quiera escucharle.

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