Margarita y las preguntas personales

La ministra de Defensa visitó la Escuela Naval y al cruzarse con algunos alumnos se interesó por su vocación


marín / la voz

La Escuela Naval de Marín recibió ayer a la ministra de Defensa en funciones, a la socialista Margarita Robles. Aunque el aguacero obligó a que la cita fuese bajo techo y no hubiese desfile, el acto no perdió vistosidad ni protocolo militar. A media mañana, Robles, enfundada en una gabardina roja, pasaba revista a las tropa en un pabellón adornado con una enorme bandera de España. Pero la ministra, fiel al estilo cercano del que ya hizo gala recientemente en su visita a la Brilat, fue dándole poco a poco un toque más distendido al encuentro. Tanto es así que, cuando llegó la hora de probar un simulador de navegación, Robles bromeó diciendo «esto se mueve mucho, almirante». Mientras que el mando militar le replicaba: «No tanto, aunque hay quien llega a marearse». Luego, Robles demostró que quería saberlo todo sobre los alumnos de la Escuela Naval. Y no paró de preguntar.

Allí, dentro del simulador de navegación, mientras los mandos le iban explicando cómo hacen las prácticas y cómo da la sensación de que están en medio del mar, la ministra se interesó por un par de alumnos de primero. Enseguida entabló conversación con ellos, ya que quería saber cómo habían llegado a la Armada. El primero le dijo que procedía de una familia de militares. Y el segundo le indicó que en una feria en Barcelona había visto un simulador de la Armada y se había interesado por ese mundo. «¿Han visto? A veces parece que acciones como estar presentes en una feria no sirven para nada y luego nos damos cuenta de que despiertan vocaciones», reflexionó la ministra. Luego, fue más allá con las preguntas: «Venga, como si no les oyese nadie, díganme qué les gusta de la academia y qué cambiarían ustedes», les espetó. Los alumnos contestaron en positivo: «A veces se hace dura la formación militar. Entendemos que es necesaria, pero no deja de ser dura», indicó uno.

Reunión y también obras

Cuando Margarita Robles habló con estos alumnos ya llevaba varias horas en la escuela. Y es que el recorrido fue largo. Tras ser recibida con honores, en un acto en el que también estuvo el secretario de Estado de Defensa, Ángel Olivares, la ministra tuvo una reunión en la que le informaron de cómo marcha el curso 2019-2020. Ayer había en la escuela unos 300 alumnos. Faltaban unos 50 que están ahora mismo a bordo del buque Elcano.

Tras esa cita, tocó pasar revista a las distintas dependencias de la escuela. Estuvo, por ejemplo, en el planetario, una instalación muy antigua que se sigue utilizando. Luego, fue ya al simulador, donde fue informada de cómo los futuros marinos adquieren los conocimientos básicos para navegar. Allí, comprobó que las nuevas tecnologías, presentes ya en todos los ámbitos de la vida, son actualmente básicas también para la Armada.

El reloj llegó casi a la una de la tarde y Margarita Robles todavía seguía de ruta por la escuela. Le quedaba por delante ver las obras de mejora de la habitabilidad del cuartel de alumnos y un almuerzo con una representación de los guardamarinas.

Con un ojo en Cataluña

De todas formas, y aunque pasó la mañana en Marín, la ministra de Defensa habló desde allí sobre Cataluña. Lo hizo, por un lado, para decir que el Gobierno de la Generalitat no está haciendo lo que le corresponde para evitar altercados. Y, también, para confirmar que Defensa anula de forma temporal la prueba física que acababa de hacer un soldado de 24 años en Gerona cuando se desplomó y falleció. La ministra dijo que no se hará esta prueba hasta que se analice lo ocurrido.

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