«Si desapareciesen ahora las tierras raras nuestra vida volvería a los años sesenta»

El profesor de investigación del CSIC Ricardo Prego dará una charla hoy en el Liceo Casino y hablará de cómo vivimos rodeados de esos elementos


Puede que usted sea de los que le suena eso de las tierras raras. O puede que tal nombre no le diga nada. En ambos casos, hoy tiene una magnífica oportunidad de saber de qué va ese asunto y por qué las tierras raras tienen tanta importancia en nuestras vidas. Lo contará, en una conferencia que se celebrará hoy a partir de las 19.30 horas en el Liceo Casino de Pontevedra, el profesor del CSIC en el Instituto de Investigaciones Marinas Ricardo Prego, que escribió un libro sobre esta materia. Ayer, adelantaba algunos de los puntos que tocará. Aunque advertía de que lo mejor siempre es que el público pregunte.

-Empecemos por lo básico, ¿qué son las tierras raras y por qué es bueno saber cosas sobre ellas?

-Son un total de 17 elementos químicos que empezaron a descubrirse a finales del siglo XVIII pero que no fue hasta después de la Segunda Guerra Mundial cuando se avanzó en sus aplicaciones. Después empezaron a utilizarse y actualmente las tenemos en todas partes, vivimos rodeados de ellas.

-¿Nos rodean? ¿Cómo, dónde y en qué momento?

-Pues desde el teléfono móvil, en cuyo micrófono están hasta nuestros coches pasando por los aerogeneradores o por los billetes, donde están presentes para evitar falsificaciones. Son indispensables para las tecnologías verdes, los coches híbridos o las turbinas eólicas. Hacen posibles imanes más potentes y de menor peso que permiten hacer electrodomésticos cada vez más pequeños. Se necesitan para muchísimas cosas más, como la fabricación de gafas de visión nocturna, misiles crucero u otras armas también... Pero también resultan imprescindibles para que funcione la máquina con la que se hacen las resonancias para el cáncer, por poner solo otro ejemplo muy claro.

-¿Cómo es posible que se llamen tierras raras siendo tan comunes en nuestras vidas actuales?

-Esa es una buena pregunta, porque la verdad es que resulta muy curioso que se sigan llamando tierras raras. Hay que decir que eso viene por tradición, porque cuando se empezaron a descubrir parecían que eran escasas hasta que se vio que no. Pero no llegó a cambiarse el nombre.

-¿Quién controla las tierras raras, hay alguna potencia mundial que destaque a este respecto?

-Sí. Por supuesto. China controla más del 80 % del abastecimiento mundial de tierras raras y usa su dominio para negociar con Occidente, de ahí que tenga tantos problemas con Estados Unidos por esta causa. Lo que pasó es que había minas para extraer tierras raras en muchas partes, como India, Sudáfrica o Estados Unidos. Pero lo que hizo China, como en tantos otros campos, fue tirar los precios. Así que muchas de las minas de otros países se dejaron de explotar y los chinos se hicieron con el predominio. Además, China no solo se preocupó de sus minas, sino también de atraer industrias que fabricasen imanes. Es decir, que no solo controla la fuente sino también la producción de equipos.

-¿Y qué va a pasar si China corta el grifo de las tierras raras o impone unas condiciones de mercado inasumibles para los distintos países?

-Pues no lo sé, pero es una situación que ahora mismo genera pánico. Porque hay que recordar que, si desapareciesen ahora las tierras raras, nuestra vida volvería a los años sesenta. Fue ahí, en Estados Unidos y con el paso de la tele en blanco y negro a la de color, cuando empezaron a aplicarse más. Ahora, como dije, están en todas partes.

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