La familia del peregrino alemán fallecido quiso que sus cenizas se quedasen en Galicia

Sus familiares y amigos caminaron hasta Fisterra y allí esparcieron sus restos


Pontevedra

Björn Hoffmann, un peregrino alemán de 42 años, vino a Galicia para hacer el Camino Portugués. Comenzó a caminar en Lisboa y su intención era llegar a Santiago y quizás hasta la Costa da Morte. Pero el destino quiso que encontrase la muerte antes. Falleció en el hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo a finales de agosto tras una historia tan triste como rocambolesca.El 12 de agosto hubo una reyerta en las inmediaciones de un pub de Pontevedra y Hoffan acabó herido. En principio, no debía parecer grave lo que le había pasado. O así lo debió de interpretar él, porque no quiso que le atendiesen en el hospital. Pero su estado empeoró y días después falleció en el hospital. La Policía Nacional detuvo a dos personas como supuestas autoras de la agresión que a la postre derivó en la muerte del peregrino. Esas personas están ya en libertad con cargos. 

Mientras tanto, una pariente explicaba ayer que la familia de Hoffan decidió que sus cenizas se quedasen para siempre en Galicia. Hasta el Camino de Santiago vinieron tanto su mujer como su hija y también amigos alemanes. Todos ellos, junto a su hermano pequeño, se reunieron en Fisterra y allí esparcieron sus restos. 

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