pontevedra / la voz

Un frío tremebundo se metía ayer en los huesos de mala manera en la base militar de la Brilat en Pontevedra. Parecía que ese ambiente gélido, que a pocos kilómetros, en la ciudad pontevedresa, apenas era perceptible, se había invitado solo al acto castrense previsto para darle mayor dramatismo. Porque allí, tal y como explicó a micrófono abierto el jefe de la Brilat, el general Antonio Romero, lo que tocaba era condecorar a los militares que repelieron con éxito el ataque al contingente de la Brilat en Mali ocurrido el 24 de febrero. Ese día, unos terroristas suicidas, a bordo de dos coches, atacaron el campo de entrenamiento de las fuerzas armadas españolas con casi mil kilos de explosivos encima. «Evitaron una masacre», proclamó el general Romero. Tras sus palabras, la ministra de Defensa en funciones, Margarita Robles, condecoró a seis hombres; los soldados que abrieron fuego, los detonadores de los explosivos y los mandos responsables. Bastó luego un gesto de la ministra para que el frío mudase en calidez; en emoción pura y dura.

Robles, que puso en valor la generosidad de estos militares y de las Fuerzas Armadas españolas, rompió el protocolo y quiso que fuesen los soldados, los hombres que «pusieron su vida en peligro para salvar las de los demás», los que contasen qué fue lo que pasó.

El soldado Richard Ríos, que tiene una hija, que es natural de Colombia y afincado en Huelva y aún sí habla con acento gallego, contó que sigue acordándose de aquella madrugada como si fuese ayer. Dijo que él y su compañero, el soldado Gómez, estaban haciendo vigilancia, que empezaron a escucharse disparos, vieron aparecer un coche... y que a partir de ahí les tocó abrir fuego: «Al ver que el coche se abalanzaba hacia dentro empecé a disparar justo antes de reventar la puerta» dijo. El soldado Daniel Gómez, natural de Punxín (Ourense) dijo que apareció un segundo coche, que intentó apuntarle pero que no le dio tiempo a disparar. «Explotó el vehículo, no te esperas que explote... hay un caos, se va la luz, gente pasando que no sabes si quieren entrar o no.. y hay que mantener la calma», afirmó con emoción.

Lograron que no hubiese víctimas españolas. Les impusieron por ello ayer la Cruz al Mérito Militar con distintivo rojo. También se entregó el distintivo azul al brigada Óscar Nestar y al sargento primero Pedro Varela. Se le puso la cruz de tonalidad blanca al capitán David Matilla y al sargento Jhon Mauricio Patiño. Son los héroes de Mali.

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«No esperas que explote el vehículo»