pontevedra / la voz

La Feira Franca de Pontevedra, la fiesta con la que la ciudad vuelve cada comienzo de septiembre al Medievo para recrear con ropajes y puestos artesanales y de comida aquella época, se confirma como un evento multitudinario de carácter familiar sin incidentes de importancia. La afluencia masiva, al contrario de lo que ocurre con otras concentraciones festivas, no ha acarreado incidentes graves. Ayer mismo, el Concello de Pontevedra facilitó el balance de una jornada en la que miles de personas se concentraron en la ciudad sin que el buen tiempo mermase la asistencia en favor de otro tipo de ocio veraniego, como una jornada playera.

El carácter eminentemente familiar de la celebración dejó un balance de actuaciones, facilitado ayer por el Ayuntamiento, con solo una intoxicación y una única agresión también. El resto fueron dos picaduras de insectos, tres irritaciones oculares, 14 cortes o heridas, dos hemorragias, cinco contusiones, un golpe de calor, tres tomas de tensión, 14 lipotimias, un cuerpo extraño, un dolor de espalda, dos síncopes y una torcedura.

«Tamén se fixeron oito traslados a centros sanitarios (seis ao Hospital Montecelo, un ao PAC da Parda e un ao Hospital Provincial)», puntualizan desde el Concello de Pontevedra. Hubo también tres historias con final feliz. Las de tres niños pequeños que se extraviaron y que pudieron ser devueltos a sus padres sin mayores problemas.

Así las cosas, el balance que hace el Concello es que la XX edición de la Feria Franca es que se desarrolló «nun ambiente festivo e sen especiais incidencias ao longo da xornada, dende as 11 horas até as 2.00 horas do domingo, en que se considera pechado o operativo de seguridade no que participaron Policía Local, Bombeiros, Protección Civil e Cruz Vermella, entre outros. A organización asegura que o dispositivo funcionou á perfección dadas as escasas intervencións que se tiveron que facer e a rápida resposta que se deu en todos os casos, tendo en conta a aglomeración de persoas que viviu onte o centro histórico e a súa contorna», explicaron ayer fuentes municipales.

La celebración histórica contó también, al igual que las últimas fiestas de A Peregrina con un punto violeta de atención para eventuales casos de acoso. Se trató de una caravana identificada que prestó su servicio en el centro histórico. «A caravana morada, que tampouco recibiu avisos relativos a mulleres en estado de desorientación por embriaguez (suposto que si acontecera nas Festas da Peregrina), volveu a ter unha grande acollida entre a cidadanía, cun goteo constante de persoas de tódalas idades que se achegaban para realizar consultas», explicaron ayer desde el Concello. «Había incluso colas de xente agardando para recibir información», se felicitó la edila responsable del área, Paloma Castro. Durante la Feira Franca el punto de atención contó con una psicóloga/criminóloga, una psicóloga/agente de igualdad y cinco voluntarios.

La concejala de Igualdade, Paloma Castro se mostró «moi orgullosa do comportamento cívico e a actitude exemplar dos veciños de Pontevedra, que novamente amosaron que na nosa cidade se pode gozar dunhas festas tranquilas e libres de violencias machistas».

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La Feira Franca confirma su tirón como fiesta familiar sin incidentes