Guardia de mañana, golfista de tarde

Campeona militar de España de golf, María Jesús Rodríguez se prepara para los Juegos Mundiales de China de octubre


pontevedra / La Voz

María Jesús Rodríguez trabaja por las mañanas en una oficina de la Guardia Civil en Pontevedra, y pasa las tardes en el campo de golf. Primero llegó su entrada en el Cuerpo, a los 25 años, y luego llegó su afición por el deporte. «Me siento una guardia civil que juega al golf. Sin más -explica-. Siempre me interesó lo militar en general, mientras que lo del golf fue por mi marido, que siempre tuvo interés en jugar y me convenció a mí para iniciarme».

Compagina las dos actividades desde el 2009, y hasta ahora. No lleva ni una década como aficionada, pero ya se ha ganado una buena colección de medallas. No solo es la campeona nacional de los tres últimos torneos femeninos de la Guardia Civil, sino que se ha hecho con la victoria en el ámbito militar en las competiciones de 2017, 2018 y 2019. Asimismo, se proclamó campeona gallega sénior el año pasado y subcampeona en la categoría de mayores de 35 años. Ahora se prepara para su gran asalto al terreno internacional, con el europeo de Francia y las Olimpiadas Militares de China.

Solo un número basta para anticipar su habilidad con el palo de golf: un hándicap de 8. La cifra, que define su nivel en la categoría, supone todo un logro para ella. «En el golf aficionado esto es muy difícil de conseguir, tener un dígito es la leche», observa Rodríguez, orgullosa. La golfista lucha por seguir mejorando, aunque es consciente de que ya solo mantenerse es complicado. «A medida que el número de hándicap es menor, cuesta más ganar», relata. «Por debajo de 10, uno ya podría ser profesional», una categoría que ella, sin embargo, no contempla. «No tengo edad para ser profesional, algo que además requiere una inmersión importante, patrocinadores y un alto coste de inscripción en los torneos», valora.

El trabajo y el golf, compatibles

De momento, el golf se ha adaptado a su vida con total naturalidad. En lo laboral no ha supuesto ningún trastorno, ya que Rodríguez siempre ha trabajado por la mañana. «Es una ventaja no tener turnos y poder tener un horario cómodo», sostiene. «Aunque la Guardia Civil facilita a los deportistas de cierto nivel tener sus entrenamientos, yo no lo he solicitado porque dentro de mi horario puedo compatibilizar». En lo personal, le ha dejado un fuerte vínculo con sus compañeros. «Lo mejor del golf es la relación social, que nosotros llamamos el

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, es decir, cuando paramos todos a tomar la cervecita», bromea. Al final de la jornada, cuando se quita el uniforme y guarda el material, asegura que también disfruta del tiempo libre con sus amigos.

Participa en el entorno de la Guardia Civil -hay campeonatos de golf internos tanto para el cuerpo como en el ámbito militar, es decir, junto con los tres ejércitos de tierra, mar y aire-, a la vez que se ha labrado un currículo importante como deportista civil. En este sentido, ha participado en una gran cantidad de competiciones en clubes de Pontevedra, Vigo, A Coruña y Portugal. Con todo, es el entorno militar el que la ha catapultado a la competición internacional. En breve se estrenará fuera de la península: la próxima semana participará en el campeonato militar europeo de Fontainebleau (Francia) y en octubre viajará a China para participar en los Juegos Mundiales Militares.

«Para mí, todos los torneos tienen la misma importancia. Me siento cómoda jugando y me encanta jugar en campos distintos», comenta Rodríguez, que disfruta de cada competición en la que participa. «En los militares hay más tensión, ya que son más importantes; o nosotros los hacemos más importantes», puntualiza, «y es más complicado jugar así porque no estás acostumbrado», algo que no ocurre en los torneos de los clubes, donde «vas más relajado», confiesa.

«Las mujeres siempre estamos peleando cada día para que nos tengan en cuenta», denuncia Rodríguez. «En mi trabajo nunca me he sentido marginada por el hecho de ser mujer, pero en el golf sí que te tratan diferente». Asegura que, aunque ha pasado por muchos destinos, sus compañeros de la Guardia Civil siempre la han tratado como a una más. Pero esa actitud cambia en el campo de golf, donde buena parte de los torneos a los que asiste son mixtos.

«Son tonterías, pero las ves»

Lo notó, por ejemplo, jugando con otros tres hombres. Una bola de otro jugador había acabado en su calle, de modo que este debía esperar a que los demás terminaran para darle, pues no se puede invadir la otra calle mientras haya jugadores ahí. Sus tres compañeros jugaron sus bolas con normalidad y, cuando ella procedió a darle a la suya, «el señor no se cortó un pelo y le dio a su bola, y le tuve que gritar que yo también jugaba», relata. «Son tonterías, pero las ves».

Hace nueve años que Rodríguez descubrió en el golf un terreno -hasta entonces inexplorado- en el que ya ha demostrado su valía y, ante todo, una nueva forma de divertirse. «La sociedad en general piensa que es un deporte elitista, de gente de dinero, pero no es cierto», señala. «Pagas tu cuota como en el gimnasio, por lo que cualquiera con un poco de tiempo podría jugar. No requiere un gran sacrificio económico», defiende. Con ese espíritu, la agente seguirá acudiendo a los campos y tirando bolas, practicando el golf hasta que el cuerpo aguante.

Personal

María Jesús Rodríguez siempre tuvo claro su interés por el mundo militar. Aunque quiso alistarse en el ejército a los 18 años, su familia no le dejó, y acabó entrando en la Guardia Civil a los 25.

Trayectoria Lleva jugando al golf desde 2009, participando en una gran cantidad de torneos civiles y militares.

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