Los navegantes portugueses descubren la costa pontevedresa

Combarro ampliará los atraques para hacer frente a la creciente demanda lusa


Poio / la voz

La fachada atlántica de la provincia de Pontevedra es un atractivo cada vez mayor entre los navegantes portugueses. El creciente trasiego de embarcaciones de recreo procedentes, principalmente, del norte del vecino país es una realidad que están constatando los puertos deportivos de las Rías Baixas, donde en algunos casos, como en Marina Combarro (Poio), se llega a registrar una ocupación del 85 % en temporada invernal y del cien por cien durante los meses de verano.

A finales de diciembre, el por entonces presidente de Portos de Galicia, Jose Juan Durán, confirmaba una subida interanual del 18 % en las Rías Baixas. En este marco, destacaba que el puerto de Combarro fue el que más tránsitos registró de toda la provincia a lo largo del 2018, con 937, solo superado en el ámbito global de Galicia por las instalaciones náutico recreativas de Muros.

A la vista de este creciente bum turístico, son distintas las dársenas en toda la comunidad que tienen en mente proyectos para hacer frente al previsible incremento de navegantes que, previsiblemente, continuará en los próximos años. Uno de los proyectos más avanzados es el que impulsa Combarromar, que gestiona el puerto deportivo de esta villa de Poio. Así, tras incorporar a nuevos inversores, tiene intención de ampliar el número de plazas de amarre de las 334 actuales para barcos de 6 a 24 metros de eslora a las 368 previstas para el 2020. Estos nuevos atraques, que ya se pueden reservar, se enfocan a embarcaciones de esloras medias y grandes, de 16 a 26 metros, «que son para las que existe una mayor demanda no satisfecha en Galicia, estimándose que darán servicio al 50 % a embarcaciones locales y extranjeras»

Entre estas últimas, la intención es dar cobijo al creciente número de navegantes portugueses que recalan en el litoral pontevedrés. Y es que, precisamente, se ha venido observando que son los navegantes lusos los que suelen utilizar las embarcaciones que presentan un mayor calado y una mayor eslora, un hecho que provoca que, en ocasiones, tengan dificultades para encontrar plazas donde amarrar. Es algo que ocurría en Combarro y que se pretende paliar con la ampliación.

A día de hoy, del millar de embarcaciones que visita al año Marina Combarro, la mitad son de fuera de España, siendo testimonial la presencia de barcos con pabellón de Portugal. Así, un 10 % son franceses, otros tantos ingleses y un porcentaje similar son irlandeses, mientras que alemanes suponen un 5 % de los tránsitos, al igual que los suecos, así como se han registrado embarcaciones norteamericanas y australianas. El atractivo que despiertan estas instalaciones también se observa en el hecho de que, en los últimos cinco años, un 15 % de las embarcaciones con sede permanente en este puerto deportivo son extrajeras.

La intención es completar la ampliación del número de amarres del puerto deportivo de Combarro con un aumento de los servicios que se ofrecen en estas instalaciones para los propios navegantes y sus tripulaciones, pero también para los visitantes en general.

Repercusión económica

No en vano, la repercusión que ya tiene la náutica recreativa en las Rías Baixas es algo constatado por Portos de Galicia. Así, se estima que la estancia media de las embarcaciones en tránsito es de una pernoctación y media, mientras que los gastos diarios se calculan en unos doscientos euros, de media, por lo que los 2.500 barcos de recreo que en el 2018 amarraron solo en los puertos deportivos de la ría de Pontevedra dejaron un mínimo que supera el medio millón de euros.

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