Proyectiles de insecticida congelado, último recurso contra las velutinas

Drones y fusiles adaptados disparan su carga contra los nidos situados a gran altura

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Dron velutinas Dron velutinas

sanxenxo / la voz

Las nuevas tecnología y el ingenio humano se han aliado en O Salnés para combatir a las avispas velutinas, una especie que ha proliferado tanto como para asumir las dimensiones de una plaga. La Mancomunidade, en colaboración con Aeromar Drones, innova con un sistema donde drones y un tipo de fusil que disparan proyectiles de insecticida congelado contra los nidos. El número de balas descargado contra cada estructura varía dependiendo de su tamaño, pero la idea es descargar un número suficiente en cada caso para que, en cuestión de 24 horas, una colonia de avispas asiáticas quede neutralizada para siempre. Los monitores de los drones han elaborado, en este sentido, un estudio sobre las descargas a realizar en cada situación, aprovechando la experiencia del plan comarcal y de una empresa especializada.

El presidente de la Mancomunidade, Gonzalo Durán, explicó que la eliminación de nidos por medios manuales no llega más allá de los 34 metros de alto. Todos los que se encuentren por encima de este listón quedan fuera del alcance de los dos operarios del dispositivo mancomunal contra velutinas. La grúa con cesto llega a los 14 metros y la pértiga a 20 más. Como las avispas están construyendo sus colonias cada vez a mayor altura hubo que buscar alguna fórmula adecuada. Durán estima que la solución que se presentó este martes en A Telleira, en Sanxenxo, satisface esta necesidad. Chema Pedrouzo, uno de los trabajadores que se ocupa de la retirada de los nidos, añadió que este sistema les permite afrontar situaciones difíciles, sobre todo cuando los nidos se hallan en árboles altos y en viviendas.

Por su parte, Jorge García, de Aeromar Drones detalló más el sistema que se empieza a utilizar en O Salnés. Los proyectiles son unos vectores especiales, autorizados por la Xunta y biodegradables. Estos vectores se rellenan del insecticida, que se congela, y se colocan, depende del caso, en el dron o en el fusil adaptado. Una vez localizado el nido, su neutralización se hará normalmente al anochecer, cuando suelen regresar las avispas.

El disparo provoca que el vector se pulverice en el nido, mientras que la carga congelada se deshace en unos dos minutos, dispersándose el insecticida por la colonia y provocando su muerte en cuestión de horas. En aquellos casos en los que se opte por la destrucción de la estructura, se utilizarán balas de paint-ball; mientras que en los otros se colocarán unos carteles que explicarán a los vecinos que ese nido ya no tiene actividad. Los drones se han adaptado para poder portar una especie de pistola que dispare los vectores y al mando se le ha dotado de una cámara y un puntero láser y para afinar bien la puntería desde tierra antes de apretar el botón del control remoto que lanza el proyectil al nido. Es alta tecnología aplicada, como relató García, bromeando: «Isto é máis ou menos o que fai o exército americano en Irak e por aí, pero nós con velutinas».

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