Niega «mordidas» en expedientes de extranjería de la Subdelegación

El funcionario aseguró en la Audiencia que «no pedí, ni recibí nada nunca»


Pontevedra / La voz

Ante un jurado compuesto íntegramente por mujeres -el único hombre es uno de los dos suplentes-, Francisco Javier M. B. defendió ayer su inocencia en la Audiencia de Pontevedra frente a las acusaciones de haber aceptado o solicitado «regalitos» para tramitar expedientes de extranjería en la Subdelegación del Gobierno. «No pedí, ni recibí nada nunca», sostuvo, al tiempo que explicó que no realiza ningún cobro de tasas, sino que estos pagos se realizan en entidades bancarias.

Explicó que, en alguna ocasión, ha empleado la expresión «regalito» al aludir, precisamente, a las tasas que se tienen que abonar a la Administración. Añadió que, en el pasado, no era preciso pagarlas, de ahí que usase el término.

Durante el juicio, que tendrá continuidad hoy con la deliberación del jurado, otros cinco funcionarios de la Subdelegación, entre ellos el superior jerárquico del acusado, sostuvieron que no observaron nada irregular en la conducta del acusado con las personas que acudían a la Subdelegación. De igual modo, coincidieron en que no tenían constancia alguna de quejas contra este.

En todo caso, las acusaciones de la Fiscalía de Pontevedra se sustentan sobre los testimonios de cuatro mujeres. La primera que prestó declaración explicó que acompañó a su hermana para realizar unas gestiones y que le acusado distinguió lo que eran las tasas del banco, de lo que sería un «regalito», así como se mostró convencida de que este les dio a entender que 50 euros era poco dinero. La mujer, de nacionalidad venezolana, mantuvo que se dirigió a su hermana recordándole que en España «las cosas no funcionan así y que había que denunciar».

La hermana de esta relató que el propio acusado le indicó como tenía que entregarle el billete de 50 euros: doblado y oculto en la palma de la mano, de tal modo que se haría con el dinero en el momento que se dieran la mano.

A partir de esta denuncia, las pesquisas judiciales localizaron a una tercera extranjera, quien relató que el encausado «quería algo a cambio» de tramitar el expediente de su hija. Añadió que, en un primer momento, se imaginó que sería una proposición de carácter sexual, pero luego interpretó que se trataba de dinero, aunque nunca se lo dijo claramente y no pagó nada. «Nunca supe lo que él quería», apuntó.

La que sí aseguró haber pagado -150 euros, cien en un sobre blanco y otros cincuenta en mano en el exterior de la Subdelegación- fue la cuarta testigo, quien reconoció que no interpuso denuncia alguna por lo ocurrido.

El fiscal mantuvo su petición inicial de cuatro años de cárcel y ocho de inhabilitación por cohecho. «Como funcionario solo por el hecho de pedir ya estoy cometiendo el delito», sostuvo quien calificó de «contundentes· los testimonios de las cuatro mujeres. Por su parte, la defensa instó a su libre absolución apelando a que «no hay prueba» de que su cliente hubiese pedido dinero alguno a estas mujeres.

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