Amarga sexta victoria con recado

El electorado recomendó una cura de humildad a Lores. Éxito de Rafa Domínguez que remontó. El PSOE aunque sube se deja miles de votos. Y la izquierda populista se mató


La victoria de Miguel Anxo Fernández Lores y en consecuencia su sexto mandato consecutivo como alcalde de la capital de la provincia supone un record aritmético y un hito político en Galicia. Pero también una victoria amarga. Tanto para el propio Lores como para sus seguidores. Ni la mayoría absoluta que soñaban ni siquiera mantenimiento del resultado de 2015. Al final sí hubo desgaste incluso para quien parecía inasequible a la erosión. Deberán preguntarse si incurrieron en una soberbia que les hizo perder la perspectiva y despreciar a sus rivales. En el BNG pontevedrés urgía una cura de humildad que es lo que han recetado los votantes.Después de escuchar las primeras declaraciones de Lores, me temo que aún no se ha enterado del recado pues se ha disculpado aludiendo a una supuesta ofensiva de una alianza montada por el PP y Feijóo con «Ence» y Colmenares. ¿de veras alguien se cree que el contencioso de la pastera ha sido tan influyente en estas municipales cuando hace cuatro semanas ni se percibió?

Una marca propia

Para los amantes de las matemáticas, Lores bate marcas. Tanto en la ciudad de Pontevedra, donde empequeñece el único precedente que eran los tres mandatos que encadenó José Rivas Fontán entre 1979 y 1991. Como entre los alcaldes de las siete grandes ciudades de la comunidad autónoma. Va camino de batir el registro de mayor longevidad que aún detenta el coruñés Paco Vázquez con 23 años que retuvo la alcaldía herculina (1983 a 2006). Si Lores completa este sexto encargo que acaba de recibir del electorado llegaría a 24 años consecutivos como regidor.

Políticamente esta nueva reelección revalida la fortaleza que aún retiene la marca «Lores» que ha arrinconado las siglas de su partido. Pero el oropel tampoco puede eclipsar un problema de fondo que sigue aparcado: la alarmante falta de banquillo que padece. ¿Después de Lores, quién? Es la pregunta aplazada por lustros que algún día en el transcurso de este cuatrienio deberán responderse. A no ser que Lores quiera presentarse a las próximas elecciones municipales con casi 70 años -Abel Caballero es más mayor- . Pero si en cambio se confirmase que Miguel le prometió a su pareja que cuando se jubile ella -en un par de años- deja la política para dedicarle más tiempo, entonces sí podría ser el momento de Anabel Gulías para un traspaso de poderes sobre la marcha, a mitad de mandato, para que la sucesora se foguee.

Rafa, proyecto a 4 años

El resultado final del PP es un éxito personal de Rafa Domínguez. Producto más de su campaña, muy currada, que de una lista que tiene claroscuros. El candidato del Partido Popular ha logrado reponerse, contrarrestar y vencer una tendencia al batacazo que asomaba tres semanas antes. Ese peor escenario les daba cinco concejales que finalmente casi dobla. Los nueve escaños del PP en el próximo consistorio suponen una sorprendente recuperación, frenan la mayoría absoluta que soñaba Lores y consolidan a Domínguez como jefe de la oposición. Ahora tiene tiempo para madurar y preparar el asalto a la alcaldía en 2023, aguardando que Lores se eche a un lado.

El PSOE se queda

El efecto Lores que tira del BNG y le permite multiplicar por cuatro los votos que tiene en municipales respecto a generales, vuelve a dañar gravemente al PSOE. Los socialistas son los grandísimos perjudicados de la succión de votantes que atrae el sempiterno alcalde. En apenas cuatro semanas han palmado miles de votos. El resultado de Tino Fernández y compañía se puede leer como un medio éxito y un medio fracaso. Han subido un escaño. Y probablemente Lores les va a necesitar para aprobar los presupuestos municipales y algún otro asunto de envergadura. Pero al mismo tiempo ese pequeño crecimiento les enfrenta con una cruda realidad: también en el PSOE hay un severo problema de banquillo. Tienen que rebuscar y encontrar una apuesta de futuro.

El escaño de Rivera

Con todos mis respetos a Goyo Revenga creo que hasta él me admitirá que su acta de concejal es el escaño de Albert Rivera. El tardío cambio de candidato en Ciudadanos dejó muy poco margen de maniobra para Goyo. Al final los dos mil y pico votos que han sumado los naranjas, superando apuradamente el listón del 5 legal, parecen producto del tirón mediático de su líder nacional y de la estrategia de confrontación que sigue frente a Pablo Casado y al PP. Y no fue más por que Rafa Domínguez taponó esa herida a nivel local.

Y por cierto «Vox» se ha quedado, afortunadamente, en una simple anécdota de apenas mil votos, disolviendo la negra sombra que había pretendido asomar el pasado 28 de abril.

Suma de errores

En la izquierda populista el 26M ha oficiado un funeral que se barruntaba desde las anteriores generales. El divorcio entre «Marea» y «Unidas-Podemos» les ha matado. Si hubieran seguido juntos serían cuarta fuerza política del Concello y tendrían al menos un par de concejales. Por separado, se han destrozado mutuamente. El tándem Luis Rei/Tere Casal que tanto prometía se ha desmoronado más por errores ajenos a su voluntad que por causas propias. Luis Villares, de una parte, y Gómez-Reino con Pablo Iglesias, de otra, tienen la mayor culpa de haber desbaratado las posibilidades electorales de la izquierda populista en Pontevedra como en otras muchas urbes gallegas. Ahora tienen hasta el otoño de 2020 para arreglarse.

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