Enorme despliegue para reconstruir el crimen del caldelano Marcio Pérez

Fue abatido a tiros en septiembre en Brasil por dos policías, que están en la cárcel


pontevedra / la voz

A Marcio Pérez, de 41 años e hijo de emigrantes de Ponte Caldelas, le mataron en septiembre en Salvador de Bahía, una ciudad brasileña de tres millones de habitantes donde los crímenes están a la orden del día. Sin embargo, su muerte sigue acaparando titulares en todos los medios de comunicación de la ciudad. ¿Por qué? Por dos circunstancias: porque presuntamente le mataron dos policías militares y porque era una persona muy querida y reconocida entre la gran familia que forman los españoles en la ciudad. Ayer, el caso de Marcio Pérez volvió a las páginas de periódicos como Correio y a los telediarios, ya que se produjo un enorme despliegue para reconstruir el crimen. «Foi algo moi espectacular, con moitos coches de policía participando», señalaba Marcos Pérez, abogado y amigo de la familia del fallecido.

Marcio Pérez estaba llegando a casa con su coche, sobre las once de la noche y acompañado por una amiga, Renata, cuando fue abatido a tiros por dos policías, Mauricio Correia y Saulo Reis. Los agentes, que no llevaban las luces del coche encendidas, que estaban actuando fuera de su zona de patrulla y que no lograron dar una explicación clara de por qué iban solo dos agentes en el vehículo cuando lo habitual es que sean tres, dijeron primero que lo habían matado porque se saltó un control. Llegaron a hablar también de un error. Pero sus argumentos no convencieron a nadie y, a los pocos días, el fiscal del caso ya decía que todo hacía pensar en un homicidio.

Aún así, y ante el perplejo de la familia, los policías no fueron detenidos y ni siquiera se les apartó de su puesto de trabajo. No podían patrullar, pero sí hacer labores de oficina. Meses más tarde, y cuando los indicios de homicidio eran cada vez más claros, sí se les detuvo y se les envió a prisión preventiva, donde siguen.

Hasta ahora, se creía que el siguiente paso procesal era una audiencia prevista para final de mes en la que ambos encarcelados declararían. Pero no fue así. La defensa de los policías militares pidió que se hiciese la reconstrucción del crimen, tratando de demostrar que el coche policial desde el que mataron a Marcio sí iba iluminado. Algo que, según el letrado de la familia de Marcio y el Ministerio Fiscal, no fue así.

En todo caso, se hizo la reconstrucción rodeada de un gran despliegue. Participaron más de treinta policías, un número considerable de vehículos y acudieron también numerosos amigos de Marcio. Para que fuese lo más fiel posible, se hizo de noche y duró hasta bien entrada la madrugada. En ella estuvo Renata, la amiga que iba con el fallecido cuando les dispararon y que salió ilesa del percance. La reconstrucción de los hechos tuvo que suspenderse porque se hizo de día. Se retomará el lunes. Se espera que participen los dos policías acusados por el crimen.

El abogado de la familia de Marcio considera que esta reconstrucción afianza su versión de los hechos. Y espera que el día 30 al fin puedan declarar los dos policías militares para que la fase de instrucción remate.

«Se reconstruyó todo delante de su propia casa. Fue bastante duro», señala la familia

La familia de Marcio Pérez, su madre y su tío José Antonio Santana, viajaron a Brasil recientemente. Cuando estuvieron allí, una vez más, trataron de mover papeles y sensibilidades, sobre todo, para ayudar a las dos hijas que dejó Marcio y a la madre de las mismas, Olivia Santana. Ahora que ya están de vuelta en España, es Olivia Santana quien les mantiene al tanto de lo que va ocurriendo con el proceso judicial. «Hablé con Olivia y me dijo que sí, que se reconstruyó todo delante de su propia casa. Fue bastante duro, pero tiene que ser así porque fue allí cerquita donde lo mataron. Ella y las niñas ahora mismo viven en esa casa, así que la situación no fue nada fácil para ellas. Menos mal que todo ocurrió de madrugada».

Santana sigue también los medios brasileños y vio distintos vídeos de la reconstrucción. Le llamó la atención el elevado número de coches policiales y de agentes que participaron: «La verdad es que sí que hubo un despliegue muy grande. Se sintieron los tiros y todo, se hizo tal cual fue aquel desafortunado día», dijo. El tío de Marcio reconoce que, pese al mal comienzo, cuando no se detuvo de forma inmediata a los policías, ahora parece que el proceso está al fin encaminado.

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