Alumnos del Frei Martín cambian su excursión por un voluntariado en África

Estarán una semana en Marruecos, en pleno desierto, enseñando inglés o a pintar a los niños de una escuela


pontevedra / la voz

A menudo, muchas más veces de lo que se cree, los profesores descubren que los estudiantes son como cajas de fósforos, a los que se le enciende su propia luz enseguida, nada más acercarle una llama o a veces incluso sin ella. Lo acaba de comprobar Mari Luz Iglesias, docente de Economía en el instituto Frei Martín Sarmiento de Pontevedra. Sus alumnos de primero de bachillerato le habían dicho que estaban organizando la excursión de fin de curso, si se animaba a colaborar con ellos. Y ella se imaginó ya viajando hacia alguno de esos lugares de sol y marcha nocturna. O, en el mejor de los casos, a combinar las ansias de juerga de los chavales con alguna visita cultural. Entonces, se le ocurrió una idea. ¿Y si les proponía irse de voluntarios a algún sitio, colaborar con una oenegé y así descubrir por sí mismos de qué va todo eso de la economía social de la que tanto les habla en clase? «Pensei que me ían dicir que toleara, que non lles ía gustar. Pero a resposta deles deixoume abraiada. As súas caras de entusiasmo dicíano todo. Encantoulles a idea», cuenta la profesora.

Así las cosas, se decidió que la excursión se cambiaba por un proyecto de voluntariado. La idea era buscar una oenegé pequeña a la que ayudar. Y finalmente optaron por una entidad llamada África soy yo, que trabaja con niños en la zona de Er-Rachidia. Un total de doce alumnos pontevedreses permanecerán allí una semana, viviendo en casa de socios de la oenegé, y ayudando en una escuela a los niños a aprender inglés, a pintar o a jugar.

La reacción de los padres

Sentados en sus pupitres, los chavales hablan del viaje -que harán en septiembre- con una sonrisa enorme en la boca. «A mí me hace ilusión ir a ayudar, creo que es algo bueno», dice una joven. «A mí también me apetece conocer otra cultura», apostilla otra chiquilla. Cuentan que al principio a algunos padres no les entusiasmó la idea porque «Marruecos les sonaba a peligroso». Pero las familias quedaron mucho más tranquilas tras la charla con la profesora, que por cierto irá en breve a Er-Rachidia para observar el sitio en el que luego estarán los alumnos.

Además, el viaje a África no solo les enseñará cosas cuando cojan el avión y vuelen a Marruecos. Ya están aprendiendo con él ahora mismo. Dado que van a colaborar con una oenegé, se propusieron tratar de reunir algún dinero para colaborar con sus proyectos además de para costear su estancia. Los chavales están visitando a empresas pequeñas y a particulares pidiendo ayuda. «La mayoría nos reciben muy bien y colaboran. Pero también fuimos a una que nos dijo que de África no quería saber nada». Lección de realidad.

Colaboran con la oenegé África soy yo y piden apoyo a las empresas para financiar su estancia

Los estudiantes elaboraron carteles y van contando la evolución de su iniciativa en la Red

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