«Fue un proceso tan largo, doloroso y costoso que repercute en tu vida»

Feliz y agradecido a los que le ayudaron, el psiquiatra Víctor Pedreira quizá echa en falta unas disculpas del Sergas por el daño creado


pontevedra / la voz

A Víctor Pedreira Crespo (A Coruña, 1950) le ha costado más de seis años de pleitos que la Justicia y el Sergas le hayan dado la razón. El facultativo ha recuperado la jefatura de Psiquiatría del Chop aunque esa decisión le ha llegado cuando lleva más de cuatro años jubilado.

-La resolución por la que se le adjudica la jefatura se publicó este martes en el DOG. ¿Esperaba otra decisión que no fuera esa?

-Lo lógico era eso, no había ninguna otra posibilidad. Pero conforme pasaba el tiempo, porque tardó bastante más de lo habitual en hacerse pública la puntuación definitiva y en consecuencia la resolución, pues ya uno no sabe qué pensar. Es verdad que incluso comentaron allí en el servicio alguna persona conocida mía que se rumoreaba que podían declarar desierta la plaza porque un aspirante no se presentó [Isauro Gómez Tato] y el otro está jubilado. Yo sabía que no iba a prosperar porque hay una resolución judicial que resolvía la propuesta del Sergas de inejecutabilidad. Ahí se dijo que la sentencia era perfectamente ejecutable y que del resultado se pueden derivar compensaciones económicas o derechos aparte de los profesionales. Si lo hubieran hecho sería para alargar todavía más este lamentable proceso.

-Se le adjudica el puesto de jefe de servicio desde el 25 de octubre del 2012 hasta el 20 de enero del 2015, día de su jubilación. ¿Cuál es el siguiente paso? ¿Qué va a pasar ahora?

-Lo que tiene que pasar, en consecuencia con esa resolución, es hacer la compensación económica en ese período de tiempo de las diferencias salariales entre el sueldo de un adjunto y el que tenía que tener yo como jefe de servicio. Han sido tantos meses, las diferencias son tantas, se hace la cuenta, se añaden los intereses de demora y se decide la cantidad que corresponde en concepto de devolución del dinero que yo debería haber cobrado.

-Siempre dijo que al margen de lo económico, este proceso le causó un daño moral, profesional y personal. ¿Cómo lo ve ahora?

-Si contamos desde que se convocó la plaza son siete años. Me siento feliz de haber terminado este proceso, pero al mismo tiempo siento agradecimiento a las personas que me han ayudado. Sin esos apoyos no lo hubiera conseguido.

-Fue tenaz, pero ¿quién le ayudó?

-Fue un proceso tan largo, tan doloroso, tan costoso que te agota hasta tal punto y repercute tanto en tu vida diaria... Públicamente salen los hitos, las sentencias... pero entre un hito y otro es un continuo. Si no tienes el apoyo de tu familia primero, olvídate. Recuerdo que los míos me dijeron ‘aunque tengamos que vender la casa tienes el derecho, la razón y aunque nos cueste una fortuna vamos a ir hasta el final para defendernos’. También las asociaciones que me apoyaron, especialmente Alba, los sindicatos de todo el espectro ideológico. Dentro de esos apoyos no me puedo olvidar del Colegio de Médicos y de su presidente, Luis Campos, que han sido muy valientes enfrentándose a la consellería y demandando el cese del gerente por lo que habían hecho. Fue una ayuda inestimable. Y desde luego la de mi abogado, Carlos Rivas Teruelo, que ha hecho un gran trabajo con un gran nivel de compromiso. Creyó en la causa desde el primer día.

-La Justicia consideró que la jefatura se había adjudicado de forma parcial y sin respetar los principios de igualdad, mérito y capacidad. ¿Servirá para algo?

-Creo que puede marcar un antes y un después. Que yo sepa es la primera vez que terminó todo el proceso bien. En otros casos hubo sentencias confirmatorias del TSXG pero luego a la hora de ejecutarlas volvieron a hacer maniobras. Ocurrió en Santiago con el servicio de Cirugía del CHUS. En mi caso el tribunal también lo pasó mal porque yo me defendí y los acusé y la sentencia los deja en mal lugar, sobre todo a alguno, al que dirigía el grupo, que era Julio Bobes.

-¿Le guarda rencor a alguien?

-El rencor no es un sentimiento que me embargue demasiado. Sí he sentido mucho dolor por la actitud del gerente anterior, José Manuel González Álvarez. Ha sido incluso cruel, se burlaba cuando yo protestaba por todo aquello. Me decía, ‘Claro, como usted siempre fue jefe y nunca hizo una oposición a la jefatura le molesta que alguien sea mejor que usted’. Tener que aguantar aquello cuando el otro candidato no me llegaba a la suela del zapato fue doloroso, al igual que cuando me desterraron del hospital a un centro periférico.

-¿Alguien del Sergas le ha pedido disculpas?

-No. Eso también es otro dolor. Pero aquel equipo ya no está. No puedo decir ni una sola mala palabra del gerente actual, que nombró un tribunal neutral.

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