Pontevedra lidera un estudio sobre la comunicación química de las plantas ante ataques de insectos

Un científico de la Misión Biológica publica las conclusiones de dos investigaciones a nivel internacional


Pontevedra / La Voz

¿Pueden comunicarse las plantas? Y si lo hacen, ¿cómo y en qué circunstancias? Estas son algunas de las preguntas que centran dos investigaciones realizadas por la Misión Biológica de Galicia, con sede en Lourizán, en un proyecto impulsado desde el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Ha sido una investigación ardua, compleja y que ha requerido una gran recopilación de datos, pero desde el CSIC se destacan los pasos que se están dando desde su delegación gallega en el conocimiento de la comunicación entre las plantas.

Xoaquín Moreira Tomé, investigador contratado Ramón y Cajal en la Misión Biológica, ha asumido el liderazgo de dos estudios que se han publicado en dos revistas prestigiosas en el ámbito científico: Ecology y New Phytologist. En el desarrollo de este trabajo se ha formado un equipo internacional y han colaborado investigadores de la Universidad de California, en Estados Unidos, y de la de Neuchatel, en Suiza.

Moreira explica en qué consistió el trabajo y cuáles son las conclusiones. «La comunicación química entre plantas en respuesta al daño ocasionado por insectos herbívoros es un fenómeno que ocurre cuando una planta no dañada (planta receptora) reconoce y responde a la emisión de compuestos orgánicos volátiles emitidos por una planta vecina atacada (emisora)». Esta actividad involucra un fenómeno que los científicos llaman priming o prealerta. Es decir, «las plantas receptoras preparan (pero no activan) sus mecanismos de defensa para así responder defensivamente de forma más rápida y eficaz al daño una vez que este ocurre", afirma el investigador gallego.

Desde el CSIC se recuerda que los primeros trabajos en demostrar la existencia de la comunicación entre plantas por la emisión de compuestos orgánicos volátiles en respuesta a ataques de insectos herbívoros fue objeto de una gran controversia, por razones metodológicas especialmente. No obstante, el CSIC añade que «en la actualidad este fenómeno ha sido identificado mediante estudios de campo y laboratorio en más de treinta especies vegetales, muchas de ellas de interés agrícola y forestal». De hecho, la Misión Biológica de Galicia lleva un lustro prestando atención a este tema.

La investigación que Moreira publicó en Ecology tiene como título La comunicación entre plantas de Baccharis salicifolia es específica del sexo de las plantas, pero no de los genotipos. La Baccharis es un arbusto muy emblemático en el sur de California, donde tiene usos medicinales. También se la conoce por tener estructuras sexuales separadas en distintas plantas. Los resultados de este trabajo, apuntan desde el CSIC, muestran que los ejemplares machos y hembras «se comunican de forma diferente al ser atacadas por un herbívoro: las plantas macho son capaces de comunicarse con hembras y machos, peor las hembras solo con las hembras».

Hay varias teorías para explicar este comportamiento, y Moreira incide en que «la comunicación entre plantas no emparentadas genéticamente supone un coste muy elevado para las plantas emisoras, ya que estarían proporcionando de forma altruista un beneficio en términos de fitness a otras plantas con las que compiten por los mismos recursos».

La investigación que se publicó en New Phytologist se titula Dependencia de la identidad de los herbívoros y bases químicas de la comunicación entre plantas de Baccharis salicifolia. Este estudio ha confirmado que «las plantas se comunican entre ellas, pero el lenguaje con el que lo hacen a través de la emisión de compuestos volátiles es muy específico de los herbívoros que las atacan». Moreira manifestó que «las plantas son capaces de identificar a los herbívoros que están atacando a las plantas vecinas a través de los compuestos volátiles que estas últimas emiten y se preparan de forma efectiva para un futuro ataque».

Este científico gallego explicó que la comunicación entre plantas es una línea de investigación «muy incipiente a nivel internacional». Desde Estados Unidos se está proponiendo, como aplicación práctica, que se pueda llegar a usar esta comunicación química entre plantas como una herramienta del control integrado de plagas que sustituya a los insecticidas en el maíz o el frijol. No obstante, Moreira matiza que hay que hay mucho todavía por descubrir y analizar. «Esta comunicación química entre las plantas no es un fenómeno generalizable y depende en gran medida de las condiciones ambientales en las que se desarrollan las interacciones planta-herbívoro».

En la actualidad, se ha pedido financiación para dar continuidad a los estudios y en particular para usar como modelo una planta de gran interés económico y social para Galicia: la patata. 

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