Se busca a 15 niños que permitan que seis escuelas unitarias sigan con vida

Los centros que peligran el próximo curso por el previsible bajón de alumnos están ubicados en las aldeas de Curro, Espedregueira, Lamas, Amil, Arcos de Furcos y Aios


pontevedra / la voz

Todavía no se ha abierto el plazo para inscribir a los niños que empiezan infantil el año que viene. Pero en las escuelas unitarias que sobreviven en la comarca de Pontevedra ya se empieza a hacer números. No en vano, en todos estos centros rurales son conscientes de que si no llegan al mínimo de seis alumnos de tres, cuatro y cinco años, tienen comprometido el futuro. Como ni padres ni profesores quieren que cierren los centros, están buscando hasta debajo de las piedras esos niños necesarios para garantizar la supervivencia. ¿Cuántos menores se necesitan? Hay seis escuelas unitarias donde previsiblemente habrá problemas y entre todas precisan 15 niños nuevos.

Las unitarias donde se necesitan críos se reparten por cuatro concellos. En Sanxenxo peligra la unitaria de Aios. En Cuntis lo hace la de Arcos de Furcos. En Moraña se intentará luchar por las unitarias de Lamas, Espedregueira y Amil y en Barro la escuela que puede morir es la de Curro. Parecen estar fuera de esta situación crítica las unitarias de Portas y Romai, donde los sondeos hechos indican que habrá más de seis niños por cada centro y, por tanto, se podrá seguir con actividad el próximo curso.

El problema de todas las unitarias es que se marchan a primaria los niños que tienen cinco años y es muy difícil que llegue el mismo número de alumnos de tres años para sustituirlos y que no baje la matrícula.

Padres y maestras luchan para dar a conocer la ventaja «dunha educación personalizada»

Las escuelas unitarias se enfrentan a una cruda realidad: a veces, en determinados años, en la parroquia donde están ubicadas no hay ni un solo niño de tres años susceptible de matricularse en las escuela. En otras ocasiones sí los hay, pero los padres optan por llevarlos al colegio más próximo, aunque le quede más lejos que la propia escuela, debido a que allí cuentan con servicios como el plan Madruga, el comedor o el transporte escolar. Hasta ahí, las debilidades de las unitarias. Pero también hay que hablar de sus fortalezas. Una de ellas es el capital humano con el que cuentan. Las maestras de la comarca que trabajan en las unitarias están totalmente volcadas con sus respectivos centros y están dispuestas a luchar para que se mantengan abiertos. Una tras otra repiten qué es lo mejor de trabajar en un sitio así: «A conexión coas familias é total, estamos falando dunha educación personalizada».

¿Cómo luchan para atraer alumnado? Pues con todas las armas posibles. Para empezar, intentar dar a conocer todo lo que tienen en la escuela. Hay que decir que estas unitarias están dotadas con numeroso material como equipos informáticos o encerados digitales. Las maestras insisten en que tocan a mucho más material por alumno que en un colegio de mayor tamaño.

Algunas unitarias reparten folletos en las guarderías, hablan con las familias... Un buen ejemplo de lucha es la de la unitaria de Aios. Lo contaba ayer una madre afectada, Ana Jabois, que indicaba: «Aquí no pobo non temos nenos que poidan vir, pero trataremos de buscalos fora. Nós necesitamos un máis».

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