Más carburantes para Lores

Las contradicciones de los partidos de izquierda mantienen al gobierno municipal del Bloque Nacionalista Galego y alimentan un probable sexto mandato del actual alcalde


Imagino a un lector de La Voz de Galicia alucinando ayer sábado al leer la edición local de este periódico. Primero habrá reparado en que con las abstenciones de cinco concejales de la oposición (tres del PSOE y dos de Marea) el gobierno local del BNG, pese a su condición de minoritario, lograba aprobar el presupuesto municipal para 2019 durante el pleno de la corporación celebrado el viernes. Pero es que ese mismo día, sólo unas horas después del pleno, uno de esos dos partidos, el PSOE, reclamaba el voto de los ciudadanos para hacerse con la alcaldía el próximo 26M con el propósito de «reivindicar una política municipal más igualitaria». «Pontevedra é da xente» es el slogan al que apelan según refería la noticia que publicó también este periódico con motivo de la presentación oficial del alcaldable socialista, Tino Fernández. Una candidatura que se repite y que ahora, por cierto, cuenta con el respaldo de la cúpula gallega y provincial de su partido -salvo Abel Caballero- como se evidenció en el acto público celebrado en esta ciudad.

Funabulismo

Puede parecer alucinante, pero es política. El del PSOE es, con apenas matices, el mismo discurso que mantiene Marea Pontevedra que apuesta también por apear a Miguel Anxo Fernández Lores de la alcaldía para que tenga que ser el BNG quien con sus votos deba apoyar en un futuro inminente a un gobierno municipal encabezado por Luis Rei y Tere Casal.

¿Cómo se come esto? ¿Puede parecer un disparate apoyar ahora a un gobierno municipal en minoría y aspirar, en cambio, a derribarlo dentro de unos meses? Pues sí. Salvo para políticos y periodistas. Los primeros, por su propensión al funabulismo: los segundos, por que estamos acostumbrados -aunque no nos dejen de sorprender- a semejantes piruetas.

La sesión plenaria del viernes que debatió el presupuesto municipal para 2019, constituyó la cuarta y última ocasión en que el BNG zafa en el presente mandato. Ya lo predecíamos hace un par de semanas en esta misma contraportada cuando anticipábamos lo que iba a ocurrir bajo el titular «El BNG volverá a irse de rositas».

A diferencia de anteriores cuatrienios en la historia de los cinco gobiernos de Miguel Anxo Fernández Lores en Pontevedra, en éste último, sin necesidad de pactos de gobierno o legislatura -que siempre fueron con el PSOE- ha logrado sacar adelante los cuatro «orzamentos».

La táctica que llevan a cabo los dos partidos de izquierdas que podrían disputar el voto al Bloque Nacionalista Galego en los comicios municipales -con el permiso de Podemos que también se presentará- resulta bastante errática. Tan difícil de comprender durante este mandato como imposible de vender de cara a obtener en las urnas una pretendida inversión de la correlación de fuerzas en el inmediato futuro.

La realidad es contundente: el BNG ha ido gobernando machaconamente durante este mandato y terminará de hacerlo habiendo reducido a mínimos, posibles cesiones y pérdidas salvo algunas migajas presupuestarias, dando largas a las contrapartidas exigidas por Marea y PSOE. Y desdibujando cualquier rentabilidad posible que otros pretendan reivindicar.

Incongruencias

Semejante saldo cabe imputarlo a la habilidad del tándem Fernández Lores-Raimundo González, que han sido muy capaces de sortear las exigencias de sus colaboradores. Así por ejemplo, Marea ha venido tragando con los sucesivos retrasos en la implantación de una «renta social para personas en exclusión social» que puso como condición en 2016 y que el gobierno del BNG lleva tres años distrayendo. Aunque la ordenanza se terminó de aprobar hace un mes, aún no se sabe cuando empezará a aplicarse. ¡Ojo! Estamos hablando de una partida de 425.000 euros que apenas dará para sustento de 75 familias en apuros durante unos meses a razón de 537 euros por hogar. Una nimiedad en un presupuesto municipal de 76 millones largos de euros.

En el colmo de los colmos, Luis Rei argumentó en el pleno de anteayer que tanto él como Carmen Moreira se abstenían porque «este orzamento é un calco dos dous anteriores e non se negocia con quén non cumpre», y tildó de «antidemocrático» al BNG por obstruir las 28 enmiendas que Marea pretendió presentar a última hora en un postureo muy extraño.

Tampoco fue mucho más presentable la justificación del PSOE para su abstención, que resultó casi más entusiasta que la de Marea. 300.000 euros en diversas partidas que logró arañarle al teimudo concejal de finanzas en las negociaciones previas y el compromiso de que se acometerá «de inmediato» la reforma de Mollavao, promesa asimismo distraída reiteradamente por los gobiernos de Lores. Y como guinda argumental, Tino Fernández afirmó en el pleno que «non imos entorpecer os últimos seis meses de mandato dun goberno que conta cun amplo respaldo dos pontevedreses».

Se refería al mismo gobierno que horas más tarde, durante su presentación como rival de Lores a la alcaldía, definió como culpable de la «desigualdad evidente entre la almendra central de la ciudad y el resto de los barrios y el rural». Y del que dijo que cuando sea alcalde, lo primero que hará será eliminar los lombos en las rutas hacia el Hospital de Montecelo. Los mismos que se han pagado con los presupuestos de estos últimos cuatro años.

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