El actor «buenísimo» que desde ayer confía más en el mundo

David Amor se dejó la piel para ayudar en la Operación Kilo, que hoy continúa en los supermercados


pontevedra / la voz

David Amor, cuyo rostro asoma en espacios televisivos como Gym Toni, Zapeando o El club del chiste, está acostumbrado a hacer reír al mundo. Para algo es actor y humorista. Pero ayer fue el mundo el que le hizo reír a él. No fue a carcajadas. La que tenía en la cara a media mañana era una sonrisa de emoción, de esas que no se borran fácilmente. Verbalizaba él lo que ocurría: «É que hoxe confío máis no mundo ca onte», aseveraba sentado en un banco de un supermercado de Pontevedra.

¿Qué hacía él allí plantado y por qué hablaba así? Pues tomaba un respiro en una agitada mañana. Resulta que David Amor es el embajador de la Operación Kilo, esa campaña de recogida de comida en los supermercados que ayer y hoy lleva a cabo el banco de alimentos de la provincia de Pontevedra. Amor estuvo a primera hora en un supermercado de Vigo. Y luego vino hasta Pontevedra para echar una mano con la recogida en un Froiz.

Comprobó, tanto en la urbe olívica como en la ciudad del Lérez, que la sociedad tiene espíritu solidario. Y eso era lo que le hacía sonreír: «É que penso tanto nos centos de voluntarios que hoxe e mañá [por ayer y hoy] pasan aquí o día traballando, encargándose de recoller os alimentos e vexo que aínda hai esperanza, que o mundo non está perdido. E penso na cantidade de xente que entra e que dona comida e volve pasarme o mesmo, voume esperanzado», proclamaba.

Mientras hablaba, con su amplia sonrisa y su enorme amabilidad, iba recogiendo alimentos y piropos. «Eres buenísimo y guapísimo, yo te veo en todo, que lo sepas», le espetaba una mujer que a su vez depositaba unos paquetes de pasta y arroz en la caja de la recogida. «Moitas grazas, sígame vendo e donando comida», le respondía el.

Conforme pasaba la mañana, David Amor iba mejorando su técnica para que no se le pasase ni un solo donante de alimentos que no se llevase su agradecimiento. «Que maravilla», le decía a Joaquín, un pontevedrés que compró numerosos productos y no se llevó ni uno solo a casa, todos fueron a las cajas del banco.

David hacía piña también con los demás voluntarios. Entre ellos había muchos con larga experiencia, como el caso de Bety, una joven que acude a colaborar con el banco acompañada de su familia, niños incluidos. «A los pequeños los traeré por la tarde, les viene muy bien ver que hay personas que necesitan que les donen comida», indicaba.

Hoy puede que no esté David Amor. O sí. El caso es que la recogida de alimentos sigue en los supermercados de la provincia.

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