La meteorología dio al traste con la cosecha de los olivos pontevedreses

«Hai tan poucas aceitunas que nin as vou sacar das árbores», dice un productor


pontevedra / la voz

En la provincia de Pontevedra en general y en las Rías Baixas en particular hay un interés creciente por plantar olivos e intentar producir aceite. Lo confirman tanto en la misión biológica del CSIC como en la estación fitopatológica de Areeiro, donde los particulares llaman preguntando por esta especie y su adaptación al suelo gallego. ¿Cómo les va a quienes ya apostaron por plantaciones de olivos? Distintos productores consultados señalaron que están contentos, aunque la cosecha de aceituna de este año, que debían recoger ahora, «é un desastre». Hay muy poca oliva, prácticamente ninguna. Y la causante, según parece, fue la meteorología, sobre todo, la lluvia y el granizo de la última primavera.

Desde Campolameiro, Ramón García, que tiene un olivar con 1.400 ejemplares y es directivo de la Asociación de Productores de Aceite de Galicia, hablaba hace unos meses con entusiasmo de su plantación. No en vano en la primera cosecha, la del año pasado, sacó 96 litros de aceite. Contaba que le aparecieron compradores por doquier, pero que prefirió quedarse con el producto. Pero las cosas han cambiado drásticamente: «Este ano veu o tempo todo ao revés e cando a árbore estaba na floración caeu choiva e sarabia e estragouse todo. Hai tan poucas aceitunas que nin as vou sacar das árbores. Non compensa o traballo para o rendemento que finalmente van dar», explica.

Y una versión similar cuenta la propietaria de un olivar de dos hectáreas en Alba (Pontevedra). En el 2017, aunque los árboles todavía eran muy jóvenes y se suponía que no iban a dar fruto como para que pudiese hacerse aceite, sí logró «obtener la prueba». Elaboró dos litros de aceite «de una calidad excelente». Pero en esta ocasión no podrá ni siquiera obtener esa cantidad. «Tengo unas cuantas aceitunas que meteré en un envase y usaré yo misma. La cosecha ha sido muy mala este año», indicó. En su caso, además, tuvo otro percance con los árboles. En el 2017 un incendio devoró parte de la plantación. La intención es reforestar con olivos nuevamente, pero todavía no se hizo el trabajo.

«Que sea un año con poca oliva no quiere decir que la producción vaya a ser siempre mala»

Carmen Martínez, doctora en Biología e investigadora del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) forma parte del grupo especializado en viticultura y olivo de la Misión Biológica de Salcedo. Tiene muy claro el enorme interés que está despertando el olivo en Galicia: «Nos llaman todas las semanas personas que quieren plantar», señala. Al preguntarle por la cosecha de aceituna de este año, indica que todavía no hicieron recuentos en las plantaciones, así que no puede dar datos fiables, pero sí es consciente de que «parece que hay menos fruto y de menor tamaño».

¿Quiere decir eso que había demasiado optimismo con la producción de aceite en Galicia, y que las cosas no van tan bien como se esperaba? Ella señala que no. «Que sea un año con poca oliva no quiere decir que la producción vaya a ser siempre mala. Esto es un poco como el vino, que hay años muy buenos y años que no lo son. Llovió fuerte durante la floración y eso pudo afectar, hay muchos factores a tener en cuenta y, como digo, todavía no hemos extraído los datos. En todo caso hay plantaciones muy interesantes en la provincia de Pontevedra y que tendrán cosechas buenas y malas, como otros tantos cultivos», indica.

Carmen Martínez señala que el CSIC ha localizado más de 120 olivos centenarios en toda Galicia, luego extrajo ADN y ahora intenta multiplicarlos. «Son años de estudio lo que nos queda por delante. A la ciencia hay que darle su tiempo», manifiesta.

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