Así se investiga un incendio

La policía dispone de una red en la que vierte información sobre los fuegos todo el año, con lista de incendiarios incluida


mondariz / la voz

«Los incendiarios suelen ser reincidentes y conocen perfectamente las condiciones meteorológicas y morfológicas idóneas para provocar el mayor daño posible». El oficial Porto y el policía Ramón, de la Policía Autonómica, analizan con los especialistas de la Brigada de Investigación de Incendios Forestais (BIIF), Iván Urtaza y Alberto Pozo, el incendio de Mondariz. Tardaron poco en demostrar fehacientemente que el fuego que arrasó 159 hectáreas y puso en jaque varias casas el domingo había sido provocado. Pero sus pesquisas duran todo el año porque manejan bases de datos conjuntas en la que se registran a diario todas las incidencias que se producen. Ellos también sabían que el domingo 7 era el día de mayor riesgo. Además, en la parroquia de Gargamala hacían dos patrullas diarias desde junio y, si era preciso, otra de noche.

Tras dar por extinguido el incendio, el equipo se volcó de lleno el martes con la investigación sobre el terreno. Gracias a la Red de Investigación de Incendios Forestais (Redim), tienen un histórico muy revelador de toda Galicia. «Solo en la parroquia de Gargamala, hubo doce incendios en cinco años», confirma el oficial Porto, con los datos específicos por horas, avistamientos de personas, investigados, medios de extinción. Hasta el último detalle está volcado en esa red que les permite reducir rápidamente la lista de sospechosos hasta un par de nombres. «La atención directa a los vecinos es prioritaria porque además saben que estamos aquí todos los días», indica el oficial Porto. Del otro lado de la balanza pesa la falta de denuncias «porque en un pueblo todos se conocen y nadie se atreve a hablar por represalias». El recelo es aún mayor que el miedo a los incendios, aunque les cerquen como el domingo. Esto dificulta mucho las posibles detenciones aunque hay casos en los que la policía ya podría tirar de lista para saber quién está detrás de un incendio. Algo así sucede en esta parroquia, donde los investigadores apuntan ya hacia uno o dos nombres. Un vecino vinculado a la ganadería o a la caza, dispuesto a acabar con la maleza a cualquier precio. Aunque el coste sea el de vidas humanas.

Se cumplía la regla de los tres 30 que hace imparable un incendio. Rachas de viento superiores a 30 kilómetros por hora, una humedad inferior al 30 % y temperaturas superiores a 30 grados.

La rápida actuación de los servicios de emergencias consiguió frenar el fuego más virulento de los que se registró este año en la provincia. Solo el dispositivo, que movilizó a 350 personas que empezaron a actuar en el minuto 13, costó más de 100.000 euros, según confirmó el conselleiro de Medio Rural, José González, pidiendo a la vez «tolerancia cero para los incendiarios».

Sobre el monte calcinado, los expertos también usan maletín, pero lo que más asombra es la lectura del conjunto. Sobre la negra ladera del río Furafollas, ellos encuentran explicación para cada detalle. La posición de una hoja, las sombras, los manchones y así cada elemento de la imagen, les guía a ellos para volver sobre la ruta que siguió el fuego hasta llegar a donde el incendiario no tuvo más que usar un mechero.

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