El Teucro salva el debut con confianza

Empata en casa con el Sinfín después de ir por debajo todo el partido


Pontevedra/ La Voz

El Teucro fue ayer un claro ejemplo de superación. Fue templando los nervios del inicio del partido hasta coger el ritmo y desmontar a su rival. Errores de principiante lo condenaron a rascar solo un punto en la presentación ante su afición, pero fue un punto que en los primeros 30 minutos era impensable que se quedase en la casa azul. Y es que en diez minutos solo pudieron anotar un tanto ante un Sinfín que parecía muy solvente en la pista, aupado especialmente por un Jorge Filipe Fernandes que no conocía el verbo fallar. Al mismo tiempo que ellos sumaban en el marcador, el Teucro, que arrancó con una defensa de seis, era un coladero. Nerviosos, como si el de ayer fuese un examen de nivel, tropezaban con el la portería y con su guardián Villamarín. La brecha entre ambos parecía insalvable hasta que los azules, viendo que el partido se les iba se resetearon y cambiaron el ritmo. Ya se daban pinceladas de acierto al empezar a frenar la velocidad del rival y los disparos exteriores de los cántabros.

A diez segundos del descanso, Montes pide tiempo muerto, saca Natán desde campo contrario y Samu Gómez rompe la malla de Villamarín. Era el comienzo del cambio, el resultado de la confianza. A la vuelta de vestuarios, los azules empezaron a creer en si mismos, pese a ir cuatro por debajo. La superioridad moral mermó la física del Sinfín, que se vacío en la primera media hora y se debilitó. Los de Luis Montes empezaron a organizarse en defensa y bajo palos no había balón que no cayese en las manos de Santana, vital en este segundo tramo.

A diez minutos del final, ya solo perdían de uno y un gol de Moyano en el 21 igualó la contienda y dio la confianza que le faltaba al equipo y a algunos de sus lanzadores, como Davor Cutura, que despertó con cuatro cañonazos en los momentos decisivos.

Con un empate a 23 en el marcador y a quince segundos del final del partido, Montes pide el último tiempo muerto, la baza para calmar, asentar y ganar. El árbitro reanuda el partido, cae el balón en manos de Fisher y un error de principiante hace que el árbitro pite pasos. Cinco segundos para el final y la pelota en manos cántabras sembraba el temor. Poco tiempo para deshacer el esfuerzo azul. El balón va fuera y se reparten los puntos en el primer partido de liga. Justo marcador.

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