Unas obras para lavar la imagen del Campillo de Santa María

1981


En un día de agosto como hoy, pero hace 37 años, La Voz de Galicia publicaba una noticia sobre el estado y situación de las obras que se estaban produciendo en el entorno del Campillo de Santa María.

Dejaba constancia, del mismo modo, de la inquietud de muchos vecinos pontevedreses por el futuro de la ciudad antigua y monumental.

El Campillo estaba totalmente abandonado y, por su situación tan próxima a la basílica de Santa María, requería un tratamiento no solo de superficie, sino incluso de conducciones de aguas fecales, pluviales y hasta bocas de riego para incendios, ya que no había en esa zona. De hecho, si algún día se producía allí un incendio, los bomberos no podían llegar hasta la zona para actuar debidamente.

La zona se encontraba en un «pésimo estado, donde no había afluencia de pontevedreses y era un nido de drogadictos», en palabras de Rivas Fontán, quien fuera alcalde de la ciudad. En las obras que lograron recuperar el Campillo «para ir, sentarse, pasear, charlar y que jueguen los niños», se optó por la combinación de tres tipos distintos de piedra: el granito típico, la piedra de Mosteiro y la piedra de Santiago.

Casi cuarenta años después, podemos afirmar que la zona ha cambiado, siendo su recuperación uno de los atractivos del centro histórico.

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