«Dejé el Dépor por ambición»

El granate Romay se mide esta noche en Pasarón a su ex equipo

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Pontevedra/ La Voz

Hasta hace dos meses vestía la camiseta blanquiazul y hoy se medirá a sus excompañeros del Dépor B defendiendo el escudo granate. Será un partido especial para Romay. Aunque no tenga la trascendencia de la competición oficial, se estrenará en Pasarón (20.30 horas) y lo hará contra sus viejos amigos. Tan pronto como acabó la Liga, el mediocentro coruñés dejó claro a su equipo que se le había acabado la motivación que le conduce a perseguir un sueño, llegar algún día a jugar en Segunda. «Al finalizar les dije que yo continuaba, pero si tenía opción de mejorar, lo haría», explica Romay, que apenas había acabado de pronunciar esas palabras cuando el equipo de Lupe Murillo puso sobre la mesa la posibilidad de venirse al Pontevedra. «Para mi significa más jugar aquí siendo gallego que irme a otro equipo», concluye. No le faltaron ofertas, pero «este es un equipo para pelear por algo bonito».

Su experiencia le ha vinculado desde niño al Montañeros, pero con 19 años decidió poner rumbo a Grecia. Tras solo una pretemporada en ese país regresó al conjunto cántabro, que acababa de ascender a Segunda B en los despachos. Tres años ahí le abrieron la puerta para fichar otros dos en el filial deportivista. De ahí, pasó a un equipo de la Segunda División de Austria y de nuevo a Galicia, con dos años en el Boiro y los últimos tres de nuevo en el Dépor B. Ha ido quemando etapas y ahora piensa en hacer una buena temporada. «Sería súper bonito llegar lo más arriba posible, sería un golpe para que la gente se enganche», explica Romay, que en estos primeros partidos de pretemporada cree que el equipo «apunta maneras para hacer algo bueno». El mediocentro coruñés reconoce que aunque el Dépor B también hizo una profunda renovación de su plantilla, algunos de los veteranos se están poniendo en contacto con él estos días para ver cómo respira el conjunto granate.

En el plano deportivo, Romay cree que al equipo le falta una patita en el plano ofensivo, pero «tenemos un equipo bonito para no renunciar a nada», indica el mediocentro, que recuerda como sus últimos días en el club fueron complicados. Reconoce que el hecho de plantear su marcha, no sentó bien en las filas deportivistas, que tardaron en dejarle vía libre. «Dejé el Dépor por ambición», sentencia Romay, que buscaba un aliciente, que a sus 28 años no es otro que jugar en Segunda, algo que solo pudo saborear en la liga austríaca.

El coruñés llegó este año al equipo de Luismi con el aval de 2.241 minutos y seis goles, uno de ellos ante el Pontevedra en el último partido que disputaron. Ahora cambia los colores, la motivación, pero con las expectativas de tocar el cielo granate.

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