Niega ser un intermediario con narcos albaneses en la distribución de heroína

Solicitan 5 años de cárcel por una transacción de 250 gramos


Pontevedra / La voz

Eduardo C. P. rechazó de forma taxativa en la Audiencia de Pontevedra dedicarse al tráfico de drogas o tener algo que ver con los 254 gramos de heroína por los que fue condenado, en su día, José Calvo Andrade. De igual modo, y pese a que los agentes de la Udyco lo señalaron como «intermediario entre individuos de Albania que traían heroína», el pontevedrés aseguró que únicamente ejerció por miedo como una suerte de taxista para estas personas.

En su comparecencia en la Audiencia, en todo caso, reconoció que «pegar nunca me pegaron», si bien matizó que «me intimidaba su presencia en el bar» en el que trabajaba su pareja. Añadió que su único medio de vida era la venta en mercadillos y el cultivo de una finca.

Asimismo, y en relación a una báscula de precisión intervenida en su coche que dio reaccionó al reactivo de heroína, sostuvo la tesis de que el positivo fue provocado por un fungicida que llevaba en el coche. Esta hipótesis fue abordada por una perito de la defensa. Tras reconocer que no había tenido acceso a la báscula y que había tenido que utilizar un fungicida distinto al empleado por el acusado, pero con igual principio activo, mantuvo que el positivo de la báscula no es concluyente. «Lo que habría que hacer es coger una muestra, llevarla al laboratorio y analizarla», expuso.

Las pruebas que realizó con el fungicida dieron un resultado «muy similar» a un positivo de heroína, mientras que otros casos coincidiría con la codeína y la morfina. A preguntas del fiscal, confirmó que, de igual modo que pudo tratarse de un fungicida, también pudo ser heroína.

En todo caso, los agentes de la Udyco explicaron que en el transcurso de las vigilancias el acusado mantuvo encuentros con reconocidos nombres propios del mundo de la droga, caso de Víctor Manuel García Paz, Vitriño, o José Calvo Andrade, Pepe Vimianzo. «No se limitaba a hacer de chófer (...). Él hacia las entregas», remarcó uno de los policías nacionales, mientras que su compañero fue contundente: «Eduardo tenía una participación activa. Iba a hablar con Vitriño cuando el albanés no estaba aquí».

Asimismo, aludieron a que empleaba un lenguaje encriptado en algunos de sus mensajes de móvil. Es el caso de uno que, presumiblemente, dirigió a uno de los albaneses: «Para el día de los enamorados quiero diez besitos bien sabrosos y que no piquen como los últimos». Después de que apuntar que no se trataba de una declaración de amor entre ambos interlocutores, el policía sostuvo que estaban hablando de sustancias estupefacientes.

De cualquier modo, los agentes señalaron que ni el la vivienda de Eduardo C. P., ni en su coche hallaron restos de droga.

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