Marcada por el crimen de María José Mateo, los fuegos de octubre y la explosión de Tui

Alfredo López Penide
López Penide PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA

Ramón Leiro

La subdelegada Ana Ortiz deja el cargo con la espina clavada de no haberse esclarecido aún la desaparición de Sonia Iglesias

15 jun 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Los ecos de la moción de censura llegan hasta Pontevedra, donde numerosos cargos están pendientes de las decisiones de Madrid relativos a su futuro. Es el caso de la subdelegada Ana Ortiz, quien espera conocer su cese a lo largo de los próximos días una vez el Consejo de Ministros designe al delegado de Gobierno.

Ortiz asumió la Subdelegación en febrero del pasado año tras la jubilación de Antonio Coello convirtiéndose, de este modo, en la primera mujer en ostentar esta plaza. En este tiempo, según reconoció ayer, que, «siendo conocedora de que teníamos unas fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado buenos y que era una de las instituciones más valoradas por parte de la sociedad, me sorprendieron muy gratamente».

De igual modo, en estos dieciséis meses, le han marcado la oleada de incendios forestales del pasado octubre -«fueron demoledores, veinticuatro horas espantosas que viví en primera persona. Fueron momentos de los más complicados»-; el crimen de María José Mateo en Redondela a manos de su marido en Redondela «a los veinte días de llegar. Se vive de un forma diferente estando aquí a estando fuera»; y la reciente explosión de Tui que se cobró la vida de dos personas. «Ha sido una desgracia», apuntó al respecto.