El crimen de Lérez llega ante el jurado

La Fiscalía pide 28 años por el asesinato de Pilar Fernández en su casa de Ramallás

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Pontevedra / La voz

Apenas 35 euros. Ese fue el botín que en la madrugada del 30 de julio del 2016 lograron los ladrones que asaltaron la vivienda de Pilar Fernández Otero a la que causaron tales lesiones que, días más tarde, le ocasionaron la muerte. El próximo 25 de junio, los dos detenidos por este crimen, José Manuel González Cruz y Constante Sánchez Penelas, conocido por Tino o Chicano, se sentarán ante un tribunal popular en la Audiencia de Pontevedra.

A lo largo de tres días está previsto que se desarrolle esta vista oral en la que la fiscala del caso solicita para cada sospechoso un total de veintiocho años y medio de cárcel -veinte por asesinato, cinco por robo con violencia en casa habitada, y tres años y medio por un segundo delito de robo-, así como el pago de sendas multas de 1.620 euros por la sustracción de un vehículo y de 360 euros por un hurto. A mayores, y en cuanto a la responsabilidad civil, el ministerio público reseña que deben indemnizar a cada uno de los dos hijos de la fallecida con veinticinco mil euros, cantidad que eleva hasta los 35.352 euros en el caso del Sergas como consecuencia de la asistencia sanitaria que requirió la fallecida mientras permaneció hospitalizada en Montecelo.

En el seno de la Fiscalía tienen el convencimiento de que el crimen de la pontevedresa, que tenía 87 años, fue algo urdido previamente. No en vano, semanas antes del asalto de su vivienda, uno de los encausados había trabajado en la construcción del cierre de la casa. Esto, presumiblemente, le habría facilitado el acceso al interior del inmueble, circunstancia que le permitiría conocer la distribución de las distintas dependencias del inmueble y de los objetos de valor que pudiera albergar.

De este modo, el 29 de julio, tanto la Policía Nacional como la Fiscalía sostienen que los dos encausados se desplazaron hasta este punto de la parroquia de Lérez. Mantienen la tesis de que, al tiempo que José Manuel entretenía a la fallecida en la entrada de la vivienda simulando ser un revisor del gas, Constante, supuestamente, esquivaba el cierre de la casa y accedía a su interior para sustraer diversas joyas, cuatro anillos y una pulsera de oro.

Sustracción de un coche

Se sospecha que en su desplazamiento pudieron haber sustraído un vehículo para desplazarse hasta Lérez. Al menos, así lo refiere el ministerio público al reseñar que, «con el ánimo de usarlo temporalmente, y tras violentar el cierre de la puerta delantera izquierda, se apoderaron del vehículo Opel Corsa (...) que su propietario había estacionado en la calle Alcalde García Filgueira».

En toco caso, los ladrones debieron considerar exiguo el botín obtenido en su primera incursión a la casa de Pilar Fernández, quien vivía sola después de haber enviudado. Conscientes de este hecho, horas más tarde, poco antes de las cinco menos cuarto de la madrugada, dos individuos con los rostros cubiertos con sendos trozos de tela asaltaron la propiedad.

La víctima, cogida totalmente desprevenida, no tuvo oportunidad alguna para defenderse, ni para contestar cuando le exigieron a gritos que revelase donde ocultaba el resto de objetos de valor. «La golpearon reiteradamente, principalmente, en tórax y abdomen sin importarles acabar con su vida», relata la fiscal, así como matiza que solo se consiguieron apoderar de los 35 euros.

Consumado el robo, los asaltantes abandonaron a Pilar «malherida y abandonada a su suerte». Con dificultar, logró llegar hasta un teléfono marcando el número de un familiar.

Hasta Ramallás se desplazaron las urgencias sanitarias que la derivaron en ambulancia hasta el Hospital Montecelo, centro sanitario que ya nunca abandonaría. El 10 de septiembre, moría como consecuencia de las lesiones que padecía y que le terminaron provocando un shock hipovolémico-hermorrágico y colapso pulmonar.

Tendrían que transcurrir algunas horas antes de que la Policía Nacional pudiese atar los primeros cabos. Así, en torno a las diez de la noche, los agentes localizaron el coche robado.

Los arrestos

En todo caso, se tuvo que esperar a que se produjeran las detenciones de José Manuel y Constante, las cuales se sucedieron cuarenta y ocho horas más tarde. Puestos a disposición judicial, el juez decretó su ingreso en prisión preventiva, al tiempo que desde la Comisaría Provincial reseñaban que se habían logrado recuperar las joyas sustraídas en el primero de los dos robos en la casa.

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