La iglesia de San Miguel de Catoira, última víctima de la oleada de robos

Los ladrones rompieron dos puertas para llevarse «calderilla»


catoira / la voz

Las iglesias se han convertido en un nuevo objetivo de los ladrones. Prueba de ello es que, hace solo unas semanas, los amigos de lo ajeno entraban en Santa Baia y Sete Coros, ambas en Valga. Pero en la Guardia Civil ya tenían entonces más denuncias de los curas párrocos de Meis y Vilanova. En esta ocasión, le ha tocado el turno a Catoira, más concretamente, a la iglesia de San Miguel. Su párroco, José María Naveira, se encontró con las puertas rotas cuando llegó al templo para oficiar misa. «Ya no es lo que llevan, que fue alguna calderilla, es el daño que hacen», se lamentaba ayer el sacerdote. Porque los cacos rompieron para acceder al interior de la iglesia «dos puertas que estaban nuevas».

«Esto es continuo, están entrando en todas las parroquias. Creen que las iglesias son bancos y aquí no hay más que calderillas», asegura el cura. Al templo accedieron rompiendo la puerta de la sacristía. Después, aún tuvieron que derribar otra para llegar hasta la iglesia. «Es cierto que en otras parroquias hicieron peor»», relata el párroco. En Catoira, los daños se limitan a las puertas y, por fortuna, el botín consistió en el escaso dinero que había quedado en el interior del templo, pues no se llevaron nada más. «No echamos en falta ningún objeto, ni nada», añade. Al lugar se desplazó la Guardia Civil, «que tomaron huellas». Quizás la investigación permita hallar a los culpables.

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