Las patrulleras de la Guardia Civil del Mar permanecen en dique seco

Personal de esta unidad del instituto armado reconoce su preocupación por las continuas reparaciones, «parches», los califica, que precisan ambas embarcaciones


Pontevedra / la voz

Las dos patrulleras que el Servicio Marítimo de la Guardia Civil dispone en Pontevedra están inoperativas atracadas en el muelle de la Escuela Naval de Marín. La Corvo Mariño lleva así varias semanas, cerca de un mes, por cuestiones de mantenimiento, mientras que la Río Guadalope sufrió hace unos días una fuga de anticongelante perdiendo aproximadamente cinco litros de líquido.

Las fuentes consultadas señalan que esta situación no es nueva, sino que, por el contrario, es habitual. A este respecto, aludieron a que se trata de embarcaciones muy viejas y castigadas por el uso en las que se han tenido que acometer una serie de «parches» para mantener su vida util.

El caso más evidente es el de la Corvo Mariño, que comenzó a operar en el 2006 tras ser donada por el Parque Nacional Illas Atlánticas -entonces dependía del Ministerio de Medio Ambiente-. El personal del Servicio Marítimo considera que presentaba ya por aquella época defectos en determinados aspectos que consideran puede ser consecuencia del «escaso presupuesto» que se destinó a su construcción.

En este punto, aludieron a que, antes de dejar de operar por mantenimiento, ya llevaba unos seis meses de navegación restringida. El problema es que solo dispone de un generador eléctrico en lugar de dos, una circunstancia que se agravó posteriormente con los continuos fallos del embrague, circunstancia que determinaba que cada año o año y medio tuviese que pasar por el taller ocasionando unos gastos de cerca de tres mil euros.

Ante la reiteración de esta circunstancia se tomó una decisión, un mero «parche», afirman estas fuentes: prescindir del embrague. Esto determina que, si bien la patrullera puede navegar, realizar determinadas maniobras se han complicado enormemente.

Por su parte, la Río Guadalope llegó a Pontevedra tras prestar servicio en el sur en el marco de, por ejemplo, las operaciones que coordina la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas (Frontex) en Mauritania. Una vez en la base del Servicio Marítimo de la Guardia Civil, tuvieron que cambiarle los moteros y la totalidad del suelo interior de esta embarcación.

«Son los barcos más viejos de toda España», lamentan las fuentes consultadas, al tiempo que lamentan que es una situación que contrasta con el norte de Galicia. «En A Coruña, en cambio, disponen de embarcaciones modernas y que dan servicio», insisten.

De igual modo, aludieron a que hubo algún mando que llegó a proponer la adquisición de alguna embarcación semirrígida que pudiese suplir, en determinados momentos, a las patrulleras. «Somos guardias civiles, no vigilantes de la playa», es la respuesta que vienen a dar el personal del Servicio Marítimo de Pontevedra.

Frente a esto, la plantilla remarca que lo que necesita la provincia son nuevas embarcaciones que suplan a las obsoletas. En este sentido, rememoraron que la labor que presta esta unidad de la Guardia Civil no se limita a la represión de actividades ilícitas -narcotráfico, furtivismo o contrabando, por poner tres ejemplos-, sino que también presta auxilio a otras embarcaciones en apuros, colabora en emergencias de toda índole, coopera con la Guardia Nacional Republicana (GNR) de Portugal, realiza inspecciones de carácter administrativo o da apoyo a la celebración de eventos deportivos o determinadas fiestas, entre otros cometidos.

Recientemente se han incrementado los horarios de navegación y la demarcación

Una reciente auditoría al Servicio Marítimo de la Guardia Civil de Pontevedra resaltó, por un lado, la profesionalidad de los agentes y el personal que compone esta unidad y, por otro, el excelente trato que dan a sus embarcaciones. Esto explica, en gran medida, que las dos patrulleras puedan seguir navegantes pese a las graves deficiencias que, en principio, presentan.

En todo caso, la necesidad de dotar al instituto armado de nuevos barcos es más evidente si cabe si se suma el hecho de que, en los últimos meses, han aumentado los horarios de navegación y la demarcación geográfica que tienen bajo su supervisión. Si en un principio, su competencia alcanzaba hasta la ría de Muros, posteriormente quedó delimitada hasta la de Arousa, si bien meses atrás volvió a incrementarse hasta punta de Os Remedios, el cabo que delimita por el sur la playa de Carnota.

De este modo, aproximadamente, una vez por semana se patrulla hasta este punto, de igual modo que se va a la desembocadura del Miño o, incluso, se adentran en Portugal para colaborar con las patrulleras de la GNR.

A este respecto, hace algunos meses, con la toma de posesión del nuevo general de zona de la Guardia Civil, se ordenó oficialmente, entre otras medidas, que se dispuso que la navegación diurna de las embarcaciones fuera por el interior, mientras que la nocturna se restringió únicamente a las aguas exteriores. Esta medida, extraoficialmente, conllevó una mayor presencia del Servicio Marítimo en las rías, pero también supuso un mayor esfuerzo para unos barcos ya muy castigados.

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