Arume baja el telón a «La Pasión»

Tras cuarenta años de representaciones, el grupo de teatro anunció que la de ayer fue la última interpretación por el escaso apoyo de la sociedad y Administraciones


Pontevedra / la voz

Lo que tendría que haber sido una jornada de fiesta se ha terminado convirtiendo en todo un funeral. Este miércoles, la iglesia de San Bartolomé acogía la puesta en escena de La Pasión. Arume había elegido este templo de forma deliberada, ya que fue donde hace cuarenta años el grupo interpretó, por primera vez, La Pasión, una efeméride que tampoco pasó desapercibida para Juan García, su director, que, al igual que ocurrió cuatro décadas atrás, volvió a ponerse en la piel de Jesucristo después de catorce años. Y lo hizo por última vez.

«Hace quince años que lo vengo avisando, que si esto no mejoraba iba a llegar este momento. Este año no solo no mejoró, sino que empeoró», aseguró Juan García. «Son cuarenta años montando La Pasión, pero también son cuarenta años luchando para que los que tienen el dinero en Pontevedra nos echen una mano... Creo que el grupo ha demostrado que puede hacer La Pasión, pero para eso necesitas actores que colaboren y un vestuario digno».

Las criticas se dirigen tanto a las Administraciones como a la sociedad pontevedresa y a las empresas que podrían haber puesto su granito de arena. Si las intenciones iniciales eran alcanzar el centenar de actores, la mayor parte de los mismos figurantes sin apenas diálogo, finalmente apenas se superan los sesenta. Y eso echando mano de gente Vigo, Marín o, incluso, Castro Urdiales (Cantabria) que se sufragan ellos mismos el viaje y los posibles gastos. «La gente de Pontevedra sigue mirando para otro lado después de cuarenta años», lamenta.

De igual modo, reprocha que nunca hayan sido atendidas las peticiones de ayuda que Arume transmitió al Concello o a la Diputación, como tampoco fueron receptivos, según remarca Juan García, entidades financieras, caso de Abanca, o de empresas como Ence en el marco de sus respectivos planes sociales.

García, a la hora de plasmar sus reivindicaciones, invita a observar lo que ocurre en otras localidades. Sin ir más lejos, Paradela (Meis) cuenta con apoyo institucional y los vecinos se vuelcan, mientras que en La Pasión de Olesa de Montserrat «trabajan más de ochocientas personas»

Necesidades concretas

Las necesidades que han venido arrastrando las últimas representaciones se concretan en la necesidad de contar con «vestuarios y decorados dignos». Es cierto que el Concello presta los ropajes de los romanos, pero hay algunos decorados que llevan cuatro años rotos y no han podido ser reconstruidos «por falta de dinero». De igual modo, muchos actores visten con chanclas debido a que un calzado adecuado se sale de su presupuesto, al tiempo que «hemos pedido un presupuesto para tener micrófonos y son seis mil euros. En la Diputación nos han dicho que para eso no hay dinero», señala Juan García.

Asegura que desde esta Administración se comprometieron a hacer unos carteles y «la semana pasada me dijeron que no los hacían. El único dinero que nos han dado este año para hacer La Pasión fueron los trescientos euros de la cofradía de La Peregrina y de ahí tenemos que sacar mi peluquería que son 120 euros y fotocopias en blanco y negro de los carteles».

De igual modo, relata que este año, para conmemorar los cuarenta años de La Pasión, habían pensado realizar una representación en la Alameda al aire libre. Se truncó. «Me dijeron en el Ayuntamiento que sillas para el público, no; megafonía, no... Evidentemente, para tener a la gente de pie y sin sonido, no la hacemos».

A esto se suma, la falta de un local que ha provocado que hayan «tenido que deshacernos de vestuario, de decorados porque no teníamos donde guardarlos». Esta situación, en todo caso, esperan subsanarla con la rehabilitación del edificio de la Xunta en Benito Corbal. Mientras tanto, Juan es contundente: «Desde el siglo XV hasta 1978 no se hacía La Pasión en Pontevedra, pues no pasa nada, que venga otro a montarla si es que aguanta».

 «Ha llegado el momento de decir: ‘Hasta aquí hemos llegado’»

Enmarcado en una gira que ha llevado a La Pasión hasta Marín y Vimianzo, y que mañana recalará, «por primera y última vez», en Milladoiro, Juan García, Director de Arume, tiene claro que «ha llegado el momento de decir: ‘Hasta aquí hemos llegado’».

 -¿Esta decisión afectará a otras obras de teatro de Arume?

-No. El resto las podemos mantener perfectamente. De aquí a fin de año, vamos a estrenar cinco obras, pero lo de La Pasión nos supera. Por más que buscas ayuda de la gente, no te viene nadie.

-¿Qué sensación le embarga?

-Estoy cansado, cansado de ver que no hay implicación a nivel económico y social cuando estamos llevando el nombre de Pontevedra por toda Galicia. Este año hemos repartido más de 1.500 pasquines en mano. Sencillamente, me cansé y ayer fue la última vez que verán en Pontevedra La Pasión.

-En el caso de los figurantes, estamos hablando de papeles con, a lo sumo, una frase o dos, ¿no?

-Claro. Los papeles claves están dados desde enero. Llevamos desde el 2 de enero buscando gente. Hablamos con los institutos, he ido a hablar, incluso, a iglesias después de las mismas y la gente que iba a pedir las gracias al Nazareno se encontró con personas del grupo repartiéndoles pasquines y muchos se los rompían delante de la cara.

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