Un vida forjada en la cancha

Mayte Méndez, entrenadora del Arxil, lucha desde su posición por visibilizar el deporte femenino desde un club con cerca de 250 deportistas


pontevedra / LA Voz

Mayte Méndez es al alma del Arxil. Empezó en el baloncesto cuando era una niña en un terreno reservado solo para los hombres. Cuando el equipo en el que jugaba estaba a punto de desaparecer, Méndez junto a Milagros Sanmartín y otras compañeras fundaron en 1984 el Arxil, pensando en que el baloncesto femenino fuese una referencia en la ciudad. «Ha sido como tener un hijo, con las alegrías y las penas, el deporte no está a flor de piel, está ya bajo la piel», comenta Méndez, un día antes de preparar el partido contra el Celta Zorka (18.30 horas) en el pabellón de Navia.

Ya casi no recuerda cuando asumió por primera vez la dirección del equipo de Liga Femenina 2. Asegura que cuando formaron el club fue Arturo Sanmartín quien se hizo cargo del primer equipo, pero en cuanto él lo dejó, ella asumió el cargo. «Hay chicas, como la capitana que lleva conmigo 15 años», explica. Y es que el Arxil es un club, pero sobre todo una gran familia. Mayte entrena al equipo de mayor nivel, mientras su marido, Lino Vázquez, gestiona el club y dirige equipos de la cantera. Pero, ¿cómo ha cambiado el cuento desde que era una niña? Algo se ha ganado en presencia «se ha profesionalizado», pero queda mucho camino por recorrer para que el deporte femenino y masculino estén en igualdad de condiciones. «No se nos valora igual a los entrenadores de masculino y femenino, intentaron dinamizarlo con el cambio de reglas, se decía que el baloncesto femenino no es deporte», reconoce Mayte Méndez, que recuerda las «burradas» que tuvo que escuchar los años que fue árbitro de baloncesto. «Fui la primera en Galicia, tuve que oír de todo, hay actitudes en el campo de juego que son inadmisibles, a veces te da ganas de plantar», comenta. Pero Mayte tiene un carácter peleón y con 57 años sigue al pie del cañón entrenando cada día. Ha pasado etapas mejores y otras peores, pero de todas ellas salió gracias a la pasión por el baloncesto. En más de treinta años del club es imposible que no hubiese altibajos y ganas de salir corriendo, pero «siempre hay futuro, no hay dinero que lo pague». Echa cálculos de cuánto tiempo dedica al día al baloncesto y apenas dan las horas. Además de su trabajo como orientadora en el CEIP O Carballal de Marín, otras tres horas se las lleva cada día su pasión. Entre gestionar y entrenar, buscar patrocinadores y poner en marcha campañas pasa el día a día de esta apasionada. No es para menos. El Arxil tiene federadas cerca de 250 niñas. Hay futuro, pero «creo que el que quiere, puede llegar, no se trata solo de tener condiciones», explica la técnico verde. Méndez basa el éxito deportivo en cuatro conceptos claves: calidad, cantidad, humildad y compromiso. Con estas premisas, se tiene la base acolchada para forjar a una deportista.

Su lucha seguirá siendo la de la igualdad en el deporte. Cuando empezó a entrenar al equipo de Liga Femenina 2 eran seis entrenadoras en la competición, pero ahora solo quedan dos. Y Mayte no tiene pensado dejarlo. Es más, salta cada día a la cancha con la misma profesionalidad que tiene desde los ochenta. Hoy visitará la cancha del Celta Zorka convencida de la dificultad a la que se enfrenta, pero como toda su vida deportiva, sabe que el camino del éxito es fácil en el baloncesto femenino.

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