El fiscal mantiene que existió un fraude fiscal en la constructora Gómez de Bodaño

Rebaja a un año la petición para el descuartizador de Ponteareas por colaborar en la causa


Pontevedra / La voz

Tras una maratoniana vista oral de más de ocho horas, el fiscal mantuvo ayer la petición de pena inicial para seis de los siete acusados del fraude fiscal en la otrora constructora pontevedresa Gómez de Bodaño. De este modo, si para ellos solicitó tres años de prisión y 450.000 euros de multa, en el caso del descuartizador de Ponteareas, José Antonio Frutos Ayala, rebajó a un año la petición de condena al entender que colaboró con la Justicia.

Durante la vista oral, este último, que cumple una pena de doce años y medio por la muerte a golpes de un amigo, aseguró que era un mero hombre de paja cuando adquirió la totalidad de las acciones de la empresa por un euro en el 2012. «Sabía que era el dueño, pero también sabía que detrás de todo estaba David Pumares», quien, curiosamente, fue condenado a seis meses por encubrir a Frutos Ayala en el crimen de Ponteareas. «Sospeché muchas veces de que era algo ilegal», añadió, al tiempo que aseguró desconocer al abogado Antón Beiras a quien el fiscal identificó como la persona que «ideó el sistema de ventas y poderes (...) con la finalidad de alejar a los verdaderos propietarios de Gómez de Bodaño de los hecho imponibles objeto de acusación».

En este punto, el letrado rechazó cualquier relación con un posible delito fiscal. De hecho, dejó claro que fue quien denunció a la Agencia Tributaria cuando se enteró de que los nuevos propietarios no habían pagado el IVA. En este punto, Beiras Cal aseguró que no estaba muy conforme con la venta, pero «yo doy consejitos, no tomo decisiones».

Tachó de «montaje burdo» el sistema de venta ideado para intentar burlar a Hacienda -«esto es producto de mentes muy primitivas»-, así como se mostró convencido de que Alberto Fernández Abalde «era un pobre diablo y un testaferro, eso es evidente».

En cuanto a los fundadores de la sociedad, Leonarda González Martín -propietaria de las acciones- manifestó no tener nada que ver con la empresa y señaló que era su marido el que tomaba todas las decisión en función de un poder notarial. «Me he dedicado toda mi vida a la familia, a mi casa», aseguró, así como «confiaba en él -su marido- plenamente. A día de hoy sigo sin enterarme de que hago aquí».

Este último, Manuel Gómez García, proclamó su inocencia manteniendo que se limitó a vender la firma «y ahí se quedó todo». Asimismo, precisó que «aprendía a saber lo que era un testaferro a raíz de esta desgracia».

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
3 votos
Comentarios

El fiscal mantiene que existió un fraude fiscal en la constructora Gómez de Bodaño