El acoso a un alumno desvela que no existe protocolo para estos casos en la Universidad

María Jesús Fuente Decimavilla
maría jesús fuente VIGO / LA VOZ

PONTEVEDRA

Oscar Vazquez

El presidente del Tribunal de Garantías avisa de que hay que estar en guardia ante la cantidad de casos detectados en la ESO

14 dic 2017 . Actualizado a las 16:48 h.

Un caso de acoso escolar en el ámbito del alumnado de la Universidad de Vigo desveló que no existe protocolo en la institución para aplicar en estas situaciones, al contrario de lo que sucede con el acoso laboral y sexual, que sí lo tienen.

El dato fue facilitado ayer por el presidente del Tribunal de Garantías, Argimiro Rojo, quien aseguró que se actuó con suma celeridad para resolverlo. Durante la presentación de la memoria anual del 2016, advirtió de la necesidad de «estar en garda; entre outras razóns porque segundo un estudo do grupo CIES desta Universidade, o 70 % do alumnado galego da ESO sofre algún tipo de acoso escolar». El hecho de que se trate de la etapa educativa precedente hace, a su juicio, que la Universidad tenga que estar vigilante ante esa plaga.

En general, el número de expedientes tramitados por el tribunal descendió de forma considerable al sumar solo 25 frente a los 66 del 2013, lo que según Rojo indica la tendencia a la baja de las reclamaciones. Sin embargo, Adela Sánchez Moreiras, del Personal Docente e Investigador, justificó la reducción de quejas por dirigirse cada vez más a los juzgados.

La mayoría de los expedientes se refieren al alumnado (76 %), seguidos a distancia del personal de administración y servicios y del profesorado, en ambos casos un 12 %. Por campus, predomina el de Vigo (68 %), seguido a distancia de Ourense y Pontevedra, con un 12 % cada uno.

Por sexos, en esta ocasión como novedad predominan los hombres (48 %) frente a las mujeres (36 %). El resto son reclamaciones hechas de forma conjunta por personas de ambos sexos.

Los principales temas que motivan las quejas de los alumnos tienen que ver con la reclamación y revisión de calificaciones. Se dio el caso de un proceso de revisión de examen que se prolongó durante más de un año, un hecho puntual que, según Argimiro Rojo, no debe repetirse. Hace un llamamiento para que se respeten los derechos de los estudiantes y para que no sean utilizados como víctimas o rehenes en los conflictos entre docentes.

Las inquietudes del profesorado están motivadas por el incremento del uso indebido de las nuevas tecnologías, lo que da lugar a casos de plagio, copia, acoso e indisciplina en las aulas. Exceso de burocracia, estrés, sobrecarga y fatiga son otras de sus preocupaciones. Según Rojo, esto «nos sitúa nun escenario permanente de frenesí, precipitación, improvisación y superficialidad», lo que provoca actuaciones carentes de rigor en las que se prima la cantidad sobre la calidad. A su juicio, la Universidad no debe contagiarse del ritmo desbocado de la sociedad. Sugiere crear un premio a la solidaridad.

Las quejas del personal de administración y servicios se refieren, sobre todo, a convocatorias de concurrencia competitiva y al acoso laboral.