La derrota más cara del Pontevedra

Luisito anunció su dimisión tras caer en Talavera de la Reina por 2 a 1

AGENCIA LOF
Área 11
Pontevedra / Talavera de la Reina

Pocas derrotas han sabido más amargas y han dejado tanta tristeza en el Pontevedra CF. La de esta mañana en Talavera de la Reina, por 2 a 1, ha dejado a la plantilla granate sin su entrenador más carismático y uno de los más queridos por la afición, el cuadro técnico y el directivo. Luisito hacía pública su decisión minutos después de finalizar el encuentro, en una rueda de prensa que tendría que haber servido para analizar errores tácticos y apuntar al próximo encuentro.

Es cierto que el equipo no se mereció ganar. Y puede que, incluso, se mereciera perder, pero, por lo visto en el choque, quizás fue demasiado autocastigo para Luisito. Su equipo no hizo el mejor partido de la historia del fútbol pero tampoco fue una hecatombe. Le faltó ímpetu en la segunda parte pero en la primera, a poco que los jugadores hubieran tenido algo de puntería, el resultado final habría sido un poco diferente. Pero... así es este deporte. Los granates no acertaron a rematar a su oponente y las consecuencias las pagó el míster teense.

Desde luego, por lo visto al inicio, ni de lejos podría pensar nadie en El Prado que este fuera a ser el desenlace. Nada más empezar el encuentro, en apenas tres minutos, Marcos Álvarez hizo de las suyas por la banda derecha y sirvió a Berrocal en bandeja el cero a uno. La mayoría de los espectadores no se habían sentado aún y ya veían cómo los suyos iban por detrás en el marcador. No es que fuera injusto, porque la sensación de peligro era mayor cuando el esférico era manejado por los visitante, pero es cierto que el Talavera había salido voluntarioso y con ganas de ganar. Así las cosas, en un cuarto de hora, había acumulado tres disparos. No muy peligrosos, pero eran tres ocasiones que contabilizar.

Normal. El balón era mayoritariamente local pero cuando la cogía el Pontevedra... Sobre todo en las jugadas a balón parado, los aficionados talaveranos sufrían lo indecible porque los visitantes se las llevaban todas. Y ahí Berrocal era el más peligroso. Las ocasiones más peligrosas eran visitantes, pero los blanquiazules al menos tenían ánimo de empatar. Jesús Jiménez y Espinar eran los adalides del intento de empate pero... No hubo manera, al menos en la primera mitad.

La segunda fue muy diferente. Ese saber estar y esa peligrosidad visitante del inicio dejó paso a un Talavera avasallador y guerrero. Buena parte de la culpa fue de Rubén Rivera, que salió de refresco por parte talaverana y que revolucionó a sus compañeros. De hecho, en los primeros quince minutos de la segunda parte, Rivera se hinchó a liarla por la derecha mientras Jesús Jiménez convertía a Edu en internacional. El delantero remataba todo lo que pasaba por el área y el cancerbero se hinchaba a desquiciarle con sus paradas. No había manera.

Al menos hasta que uno de esos centros del extremo golpeó en el brazo de Goldar dentro del área. Penalti claro y ocasión de oro para Espinar. No perdonó el delantero local. La justicia existía. Pero se quedó corta porque los de Fran Alcoy merecieron algún gol más, pero el meta visitante estaba inconmensurable y no quería encajar más goles. Esas ganas de no perder de Edu contagiaron a sus compañeros, que se sacudieron el insistente dominio local. Por fin los de Luisito salieron de su campo y, aunque fuera de manera muy aislada, empezaron a acercarse a la meta rival. Ahí, la participación de los jugadores de refresco fue primordial. Fueron Álex González y Etxániz los que crearon las oportunidades de gol, si bien tampoco es que fueran ocasiones muy peligrosas tampoco. Pero la pelota, al menos, estaba lejos de su portería.

Los talaveranos no querían ni siquiera el empate. No les servía para nada. Eran ambiciosos y querían más. Tanto que, en la mejor jugada del partido, en una combinación local que fue de la banda derecha a la izquierda y de ahí de nuevo a la derecha, por mediación de un insistente Jesús Jiménez, hicieron justicia y pusieron el segundo tanto en su casillero tras desarbolar a la encerradísima defensa visitante. El Pontevedra pagó cara su falta de generosidad en el esfuerzo y los blanquiazules lograron los tres puntos que con tanta ansia habían perseguido. Unos tres puntos que le costaron el puesto a Luisito.

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