El alcohol y las drogas están detrás de uno de cada dos delitos al volante

A lo largo del pasado año, se decretaron un total de dieciséis decomisos de coches


Pontevedra / La voz

Con ocasión de la celebración de la Festa do Marisco de O Grove, la Guardia Civil de Tráfico de Pontevedra intensificará los controles en carretera. No será una actuación aislada, toda vez que se han adoptado medidas de similar calado en la comarca de la ciudad del Lérez cada vez que se ha programado un evento en el que se prevé la posibilidad de que se incrementen los desplazamientos por carretera.

El objetivo de estas medidas es claro: erradicar del asfalto a aquellos conductores que hayan ingerido alcohol o drogas.

A fin de cuentas, y tal como ha constatado la Fiscalía de Pontevedra, el consumo de estas sustancias está presente en uno de cada dos delitos al volante. Así se recoge en la última memoria del ministerio público, la referida al 2016, en la que se reseña que, si en el pasado año se incoaron un total de 518 diligencias previas por parte del ministerio público, un total de 290 aludía a infracciones catalogadas como conducción bajo la influencia de alcohol y drogas.

En este ámbito, uno de los aspectos que más preocupa es el hecho de que se trate de una cifra que no solo no ha descendido, sino que se ha incrementado con respecto al año anterior, toda vez que el 2015 se cerró con 255 diligencias incoadas. «Raro es el día que no tenemos en el juzgado de guardia dos o más casos de alcoholemia positiva», dibujó este viernes un funcionario del edificio judicial de A Parda.

Es una realidad que perciben, en su día a día, los propios fiscales, los cuales calificaron el pasado año cerca de un centenar de procedimientos abreviados. En este punto, los estadística que maneja el ministerio público refiere que, en este mismo período, se dictaron 1.417 sentencias de las 2.118 que se registraron por delitos contra la seguridad vial.

Muchas de ellas, aludían a reincidentes, «a conductores que manifiestan un desprecio palpable por las normas y a los que hemos detenido en más de una ocasión», precisó un agente de la Policía Local. De hecho, la mayor parte de las diligencias abiertas por la Fiscalía son consecuencia de las denuncias que les trasladan desde este cuerpo o desde la Guardia Civil de Tráfico.

Perfil del riesgo

A este respecto, la Fiscalía General del Estado mantiene que «el perfil del sujeto considerado potencialmente peligroso por la reiteración de conductas delictivas contra la seguridad vial es el de un varón, multirreincidente, que circula sin la habilitación correspondiente y es consumidor habitual de alcohol». En la provincia se estima que son varios centenares los conductores que se encuadran en esta catalogación -a finales del 2015 estaban consignados un total de 559-, los cuales son objeto de un seguimiento especial por parte de la unidad de Vigilancia al Polinfractor, unidad creada en el seno del instituto armado para llevar a cabo un exhaustivo control de aquellos individuos que acumulan numerosas infracciones o sentencias condenatorias.

Tal y como refiere el ministerio público, otro de los aspectos que caracteriza a estas personas es que habitualmente no disponen del carné de conducir. A veces, porque se lo han retirado judicialmente; otras, porque han acumulado sanciones administrativas hasta perder todos los puntos; y, las menos, porque sencillamente nunca se han tomado la molestia de obtener el permiso.

Sea por uno u otro motivo, lo cierto es que la conducción sin licencia se erige como el segundo delito que más diligencias genera en el marco de la seguridad vial. En el 2016, fueron 128 los delitos incoados por el fiscal en Pontevedra, una cifra que, en todo caso, supone una ligera disminución frente a los 145 del año anterior.

La conducción temeraria, con poco más de medio centenar de diligencias, y la negativa a realizar la prueba de detección de drogas o alcohol, con dieciocho, son los otros dos grandes ámbitos delictivos asociados con el asfalto. La estadística del 2016 se completa con dieciséis actuaciones por transitar con exceso de velocidad, ocho por crear riesgos para la circulación y únicamente una por manifestar el infractor un desprecio para la vida.

Ante este tipo de conductas, y al margen de una respuesta sancionadora -en el ámbito administrativo o en el penal-, la Fiscalía y las fuerzas policiales llevan apostando unos años por el decomiso del vehículo al infractor. En Pontevedra, se ejecutaron dieciséis actuaciones en este sentido, una cifra que es prácticamente similar a la que se contabilizó doce meses antes.

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