Héctor Mariano García Coello: «Erradicar las pexas de los caballos en nuestros montes fue una lucha personal»

El rescate de «Loita», la perra dejada a su suerte en Cambados, no es más que una gota en el inmenso mar del Seprona


vilagarcía / la voz

Unos minutos de conversación bastan para comprender que lo que esta gente hace exige un alto grado de vocación y un sentido del deber que excede horarios y comodidades. El Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil asume competencias como la protección animal, la investigación de incendios forestales, el control de vertidos y residuos, la vigilancia de costas, pesca, caza y marisqueo, la sanidad animal relacionada con la alimentación o la lucha contra el contrabando de especies exóticas. Incluso minas y áridos caen bajo sus atribuciones «En definitiva, garantizamos la calidad del aire, la tierra y el agua, la naturaleza en su sentido más amplio», explica Héctor García, jefe de la patrulla del Seprona en Vilagarcía desde el 2008.

-Debe ser muy complicado lidiar con tantas competencias.

-Somos la especialidad de la Guardia Civil que más legislación tiene que manejar, sí. Desde la normativa europea a las ordenanzas de un concello

-¿Y qué capítulo es el que les da más trabajo en esta zona?

-Se trata de una comarca con una alta actividad empresarial e industrial, y una buena parte del servicio está enfocado en el control de vertidos. También en el furtivismo. Otro pilar es la protección animal. Y la investigación de incendios en verano, claro.

-Dígame, ¿hay mucho incendiario en esta comarca?

-Lo primero que hay que tener claro es que el pirómano como tal, el que quema el monte porque padece una enfermedad, es un porcentaje muy pequeño y generalmente fácil de localizar.

-¿Y el resto?, ¿la mayoría de quienes queman el monte?

-Las motivaciones son variopintas, pero nuestra experiencia nos dice que la cultura del fuego en Galicia y la negligencia están en la base. Como anécdota recuerdo que, siguiendo la huella de un incendio, hace tiempo, dimos con el cadáver de un caballo que había sido cubierto con cal. Sabiendo leer los vestigios de un fuego, llegas a determinar con certeza dónde empezó. Y este lo hizo en el cuerpo de aquel caballo. Solicitamos un informe a la universidad para que confirmase si químicamente era posible que la combinación entre la cal, la humedad, la vegetación y el calor de los restos del caballo en descomposición desencadenase un fuego. Así fue y detuvimos al culpable. Al hombre se le murió un caballo en el monte, los vecinos se quejaron del olor y él recurrió a la cal. Una negligencia.

-Hablando de caballos, la práctica de atrancarles las patas con pexas es una salvajada, ¿no?

-Lo es. Erradicar las pexas fue una lucha casi personal. Así lo asumimos desde el principio. Dispusimos todos los medios para identificar a los propietarios. Y con la implicación de compañeros como Rubén Dorado González podemos afirmar que en Xiabre, Armenteira o Siradella, en los montes de nuestra zona, las hemos eliminado tras años de trabajo duro, coces, mordiscos, golpes con las trancas e incluso costillas rotas. Me siento muy orgulloso de mi equipo de trabajo.

-Caramba, costillas rotas...

-Nos manchamos las botas. Trabajamos así. Levantamos alcantarillas, recorremos ríos llenos de maleza en busca de puntos de vertido, nos echamos al mar.... Créame que el resultado es satisfactorio. En diez años hemos conseguido una evolución generalizada en favor del medio ambiente. Que empresas que vertían y no tenían ningún sistema de depuración los apliquen. Que concellos que antes quemaban sus residuos sean hoy reconocidos como municipios saludables.

«La cultura del fuego en Galicia

y las negligencias están en la base de muchos incendios»

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
1 votos
Comentarios

Héctor Mariano García Coello: «Erradicar las pexas de los caballos en nuestros montes fue una lucha personal»