El Peixe Galego, obligado a ganar en Oviedo en busca de una salvación imposible

El equipo marinense podría descender este mismo domingo si pierde y ganan el Clavijo o el Huesca


Dice el refrán que, mientras hay vida, hay esperanza. Y a esto es a lo que se aferra el Marín Ence Peixe Galego para preparar esta semana su visita a la pista del Universidad de Oviedo. Sin embargo, las matemáticas se empeñan en ponerle difíciles las cosas a un equipo que ya no depende de sí mismo para salvarse. O, mejor dicho, las matemáticas y unos rivales directos que han logrado despertar en este final de liga para dar un arreón con el que intentan escapar de unos puestos de descenso de los que el bloque marinense tiene cada vez más difícil encontrar la salida.

Ni siquiera la victoria en Lleida de hace dos semanas, que coincidió también con triunfos del Clavijo-Calzados Robusta y el Huesca, ha permitido al Peixe Galego ver una luz que el pasado sábado se volvió más tenue tras la derrota encajada frente al Breogán. No en vano, a falta de cuatro jornadas el equipo marinense es colista con siete triunfos, y por delante tiene al Barcelona B y al Huesca, con diez, y al Clavijo, con nueve. Prat y Tau Castelló, ambos con once y con un partido frente al Peixe Galego pendiente, tampoco tienen todavía asegurada matemáticamente la permanencia, aunque en los dos casos parece poco probable que vayan a tener problemas.

Así las cosas, la única opción que le queda al Peixe Galego para seguir soñando con la salvación pasa por lograr un pleno de triunfo en las cuatro jornadas. Pero, además de esto, necesita que, al menos, dos de los equipos mencionados fallen lo suficiente para superarlos. En el caso del Clavijo, que le aventaja en dos triunfos más el basquetaveraje, el equipo marinense necesita que pierda al menos uno de los que le restan para superarlo, al igual que en el caso de un Magia Huesca frente al que el Peixe Galego sí tiene a su favor el resultado de los duelos directos en caso de empate. Y en lo que respecta a Barcelona B, Tau Castelló y Prat, el conjunto de Marín solo podría superarlos si pierden todo lo que le falta por jugar y, en el caso de los dos últimos, ganarles además por más de seis o quince puntos, respectivamente, para superarlos en caso de empate.

Con este difícil escenario, una derrota en el partido del domingo en Oviedo puede suponer ya la certificación matemática del descenso del Peixe Galego, algo que sucedería si en esta misma jornada el Huesca se impone en la pista del Retabet o el Clavijo gana en Burgos. Pero, pese a todo, el equipo marinense no varía su discurso, y sigue empeñado en no bajar los brazos mientras tenga vida, dispuesto a hacer posible una salvación imposible.

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