La aldea afgana da paso a un polígono de instrucción militar

Tras el acuerdo con los comuneros, la Brilat dispone de nuevas instalaciones para la formación de sus soldados

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La aldea afgana da paso a un polígono de instrucción militar La Brilat dispone de nuevas y completas instalaciones para la formación de sus soldados

Pontevedra / La voz

La aldea afgana, el campo de maniobras donde la Brilat se adiestraba antes de partir hasta este país asiático, es un recuerdo del pasado. Su lugar lo ocupan ahora los cerca de 2.400 castaños con los que los comuneros de Salcedo buscan reforestar este espacio.

Como contrapartida, y en el marco de los acuerdos suscritos con comunidades de montes, la brigada ha levantado otro escenario mucho más completo para reproducir el combate urbano. Se ubica donde en el pasado estaba situada la pista de obstáculos del centro de instrucción de reclutas. El Polígono de Instrucción de Combate en Zonas Urbanizadas estrenado hace poco más de un mes permite a los militares pontevedreses emular las distintas situaciones que se pueden encontrar en una zona de conflicto. De este modo, mientras un pelotón progresa por el exterior de las edificaciones, otro revisa el interior de las mimas, mientras que un tercero se instruye en lo que son las técnicas de acceso a las viviendas.

En otras ocasiones, hay quien asume el papel de amenaza, civiles que representan un peligro para las tropas o, simplemente, insurgentes que hostigan a los pontevedreses. En estos casos, es un sistema de duelo láser que permite trasladar a un escenario ficticio lo que fácilmente ocurre en un teatro de operaciones.

Si en estos enfrentamientos la munición es virtual, en la moderna galería descubierta de tiro los proyectiles son muy reales. Se trata de un espacio levantado por los propios zapadores de la brigada y que permite a las tropas afinar su puntería hasta una distancia de doscientos metros. La infraestructura está construida de tal manera que se busca que nadie pueda resultar herido por un rebote o que se pierda alguna bala hacia el exterior.

Estos días está previsto que una empresa especializada mida el impacto acústico de estas instalaciones. De este modo, y pese a que ya se emplazó muy alejada de los núcleos habitados, se quiere medir la contaminación acústica que se genera para ver la posibilidad de poder realizar prácticas de tiro en horario nocturno.

Si bien estas dos instalaciones ya son una realidad, otras se espera que lo sean en breve. Únicamente están pendientes de su homologación y, por tanto, que se autorice su empleo en el adiestramiento de la Brilat. Entre ellas, una torre que permitirá la práctica de descensos y ascensos mediante rápel o un foso de tiro.

Estos espacios complementan los ya existentes y que buscan una formación continua a todos los niveles de los militares pontevedreses. En la gran mayoría de las ocasiones, la brigada echa mano de simuladores perfectamente adaptados al adiestramiento castrense. Esta tecnología combina el ahorro de costes en munición con la preparación de las tropas.

Así, desde hace unos cuatro años, en el simulador Victrix de armas ligeras, los soldados pueden realizar prácticas con fusiles HK o con pistolas USP modificados para que operen en un escenario propio de un juego bélico, pero sin la presencia de una épica banda sonora o un impactante diseño gráfico. «Se pegan novecientos disparos al año que son cartuchos que se ahorran», destaca el sargento primero Martín, jefe de la Unidad de Tiro y Técnicas Avanzadas de Combate, mientras explica cómo, al apretar el gatillo, las armas lanzan un haz láser que es captado por los sensores del simulador.

En otro punto de la base General Morillo, en el edificio de aulas, se dispone de un segundo emulador, este para armas contracarros del tipo C90 y Alcotán. Una planta más arriba, los militares ponen en práctica las tácticas y procedimientos que han aprehendido en otro simulador que, en esta ocasión, refleja hasta el menor de los detalles del campo de maniobras zaragozano de San Gregorio. Los avances tecnológicos permitirían que en estos ejercicios puedan participar componentes de otros contingentes de la Brilat, caso del regimiento de caballería vallisoletano, o, incluso, de otras unidades del Ejército de Tierra, como pueden ser el batallón de helicópteros, sin necesidad de moverse de sus acuartelamientos.

En este marco de ahorro sin que, por ello, se minore el adiestramiento, la brigada emplea armamento del tipo Airsoft en un espacio que permite emular la entrada en viviendas, la toma de habitaciones o la evacuación de rehenes o heridos. Por su parte, los tiradores de precisión, los sniper, disponen de un barracón donde practicar con rifles y pistolas de aire comprimido.

Un antiguo mando de la Legión, nuevo general de la Brilat

El hasta este sábado coronel Antonio Romero Losada será, a falta de confirmación oficial, nuevo general jefe de la Brilat relevando en el cargo a Luis Cebrián Carbonell, quien ha ascendido a general de división. Tras comandar la brigada desde el 2014, Cebrián Carbonell se trasladará a Madrid para asumir la Dirección de Acuartelamiento.

Por su parte, Romero Losada ha estado muy vinculado con la Legión e, incluso, comandó el tercio Gran Capitán de Melilla.

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