El escalador bloguero que dejó los Cárpatos por el monte Xiabre

Martín Lestido regresa al Súper Froiz tras una campaña pedaleando por Europa del Este


Comenzó su carrera en las «circuitadas» de Padrón con doce años, pero no fue hasta sus inicios en categoría sub 23 cuando descubrió que se movía en alta montaña como pez en el agua. Su facilidad para escalar muros de asfalto le abrió la puerta de los Cárpatos y el Tusnad rumano, la del ciclismo profesional. Pero sus aspiraciones deportivas no casaban con las de su equipo, así que Martín Lestido hizo de nuevo la maleta y cambió las montañas de los Balcanes por los montes de las Rías Baixas.

Pero un año lejos de España no solo le sirvió para subirse al podio en numerosas pruebas. Fue todo un desafío personal. «Allí era todo supervivencia, cada día pasaba algo, sino era el material, era con la comida», relata el padronés. De hecho, un año en Rumanía hizo de Lestido todo un experto en gastronomía local. Y no porque se dedicase a visitar los mejores restaurantes de Bucarest, sino porque tenía en su propia casa -un piso propiedad del equipo que compartía con más compañeros- a un cocinero especializado más en la cocina tradicional que en la alimentación de un deportista de alto nivel. «Sopas, carnes picantes y muy especiadas, estaba muy bueno, la verdad», reconoce todavía contrariado por un menú que no era el que más le convenía para encarar pendientes rumanas, pero sí el frío invierno continental.

Aunque su experiencia no fue la mejor, los resultados si que estuvieron a la altura de sus expectativas. «En casi todas las carreras acabé en el top diez, y conseguí varios segundos puestos», explica un Lestido que se movió por Bulgaria, Serbia o Hungría.

De vuelta a España, en la que será su tercera temporada en el Supermercados Froiz, Lestido espera seguir dándose a conocer a base de escaldas heroicas. Y para que su nombre empiece a resultar familiar inauguró hace unas semanas un videoblog. «Las redes sociales son muy importantes para los espónsores», destaca el ciclista que hasta hace bien poco no era muy activo con su perfil digital. Ahora sube a menudo vídeos en los que relata sus experiencias de entrenamiento con sus compañeros, y entre consejo y consejo se cuelan las habituales bromas entre colegas.

«Íbamos entrenando, pinchamos, lo grabamos también nos reímos un poco entre los compañeros», ilustra el alimenticio al que en varios de sus vídeos se le puede ver sufriendo para superar las pronunciadas pendientes de los montes gallegos, como O Xiabre de Vilagarcía, A Curota de A Pobra o Iroite en Boiro. Auténticas murallas que nada tienen que envidiar a los puertos del este europeo.

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