«Esta casa nos lo dio todo, no puedo estar más feliz»

Yolanda Penedo, adjudicataria de una de las viviendas


Yolanda Penedo recibe en su piso, a media mañana, con la sonrisa y la bata de casa puesta. Su atuendo está plenamente justificado: está de vacaciones en la conservera en la que trabaja y, además, está un día de perros como para salir a la calle. No tiene problema en enseñar el que desde hace un año es su hogar en régimen de alquiler, en principio, por cinco años aunque, como ella dice con enorme entusiasmo, «podría quedarme toda la vida, y quedarse mi hijo y mis nietos, si llego a tenerlos». Está más que orgullosa de su vivienda. Y no es para menos. El piso desnudo que le entregó la Xunta, que solo tenía los muebles de cocina, se ha convertido en un hogar lleno de vida, con una mesa hecha de palés y pintada de negro y habitaciones de aspecto más que cuidado. «Es todo de Ikea y de los chinos pero no importa, a mí me encanta», cuenta. Yolanda ahora trabaja, pero antes estuvo en el paro. Está separada y tiene un hijo. Durante años, vivió de alquiler con él. Pero cuando vinieron mal dadas volvió a casa de sus padres. Dice que cuando la Xunta le entregó la casa todo cambió: «Esta casa nos lo dio todo, no puedo estar más feliz. Hasta mi hijo está contento y mejoró en los estudios», señala.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
2 votos
Comentarios

«Esta casa nos lo dio todo, no puedo estar más feliz»