Pontevedra quiere producir aceite gallego

Lars Christian Casares Berg
ch. casares PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA

Plantación de olivos en la parroquia de Setecoros, similar a la que se hará en Pontevedra.
Plantación de olivos en la parroquia de Setecoros, similar a la que se hará en Pontevedra. mónica irago

Nuevas plantaciones extienden por la provincia la recuperación del olivo como recurso

07 mar 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Cuatro hectáreas de monte en la parroquia pontevedresa de Cerponzóns son el último espacio reconquistado por el olivo en la provincia de Pontevedra. Lo serán en breve. Loli C. Freire convertirá un terreno familiar en una plantación de olivos. «Tenía una finca bastante grande que tenía que mantener limpia», explica, para apuntar cómo acabó metiéndose en una aventura en la que están inmersos más de cuarenta productores gallegos.

En su horizonte está la recuperación de olivos centenarios gallegos de la Ribeira Sacra para lograr, a partir de ellos, nuevas plantas. Esas serán las que colonicen las cuatro hectáreas de Loli. Pero no busca una plantación de elevado rendimiento. «Mi idea es un poco más romántica», apunta, en relación a un concepto de producción sostenible que aproveche todas las sinergias de una plantación ecológica.

Con estas cuatro hectáreas, Pontevedra se sumará a una tendencia que está llevando a que el olivo se extienda por toda la provincia. Comunidades de montes y propietarios particulares ya han conseguido que esté presente en áreas de Tomiño, Covelo, Salceda, O Rosal, la península de O Morrazo u O Porriño, entre otros. Y así, Galicia se ha ido poblando de olivos más allá de su función ornamental en parques y jardines.

Para el proyecto de Cerponzóns se ha hecho una apuesta por una de las tres variedades autóctonas gallegas. «Se está trabajando en el laboratorio con árboles centenarios», explica la emprendedora pontevedresa. Cuando haya plantado sus cuatro hectáreas sumará sus olivos a un censo que, en Galicia, se estima en más de ochenta mil plantas amparadas por unos cuarenta productores, que se engloban en una asociación específica.

El aceite gallego, con marcas comerciales que ya lo comercializan, se ha convertido en una alternativa para la recuperación y rentabilización del monte. No solo propietarios privados, como Loli, se han lanzado a una aventura que ella misma califica de «romántica», sino que los comuneros como los de O Porriño se han lanzado a la plantación del olivo ante la falta de rendimiento de especies eminentemente madereras. Con una bajada de los precios de la madera y los largos ciclos de crecimiento de esta, se buscan ahora nuevas alternativas.

Minifundio

El minifundio sigue siendo un problema para iniciativas como esta. De ahí que no sea habitual encontrarse con propietarios como la pontevedresa, con una sola finca de más de cuatro hectáreas que ahora dedicará al olivo y al aceite. «Me parece un proyecto bonito», explica, mientras lo pone en contraposición a una invasión del eucalipto que parece no tener fin. Una finca como la suya se la puede «llegar a comer», lamenta.

Pero frente al eucalipto, avanza la recuperación de las variedades de olivo «brava y mansa», dice la inminente productora, en referencia a las plantas autóctonas. Estas tienen un rendimiento menos regular que otras variedades, pero ahí es donde entra el concepto romántico de la producción. «Esta es una tierra de olivos, ahí está Vigo, la ciudad olívica, lo que pasa es que la producción se frenó en tiempos de los Reyes Católicos por los impuestos», explica Loli.

De esa historia y de otras muchas trataron los impulsores del aceite gallego en una reunión celebrada el fin de semana para trazar las estrategias de cara al futuro. Los olivareros gallegos buscan una producción diferenciada. No se trata solo de hacer crecer olivos donde, de otra forma, crecerían eucaliptos, sino que se busca esta oliva autóctona. La variedad Brava Gallega Autóctona de Galicia ha sido, de hecho, objeto de estudio por parte de científicos gallegos, en colaboración con la empresa privada, para determinar sus propiedades dentro de un plan para analizar las bondades de los productos alimenticios gallegos.

Y por ahí van los tiros. Por la diferenciación. Empresas como Olei o Abril, comercializadores de aceite gallego, han logrado hacerse un hueco en el mercado con un producto distinto. Con una producción mundial elevada, con un producto en masa tanto desde España como desde Italia, se busca la diferenciación que puede venir de la mano de la aceituna autóctona gallega.

80.000

Olivos

La asociación de productores que apuesta por el olivo gallego está logrando su implantación.

45

Empresas

La asociación de productores engloba a casi medio centenar de firmas y propietarios.