Camelias con más aceite que las olivas

Logran que el rendimiento de las semillas de las Rías Baixas sea elevado y de calidad

Carmen Salinero, en segundo plano, dirige el equipo de investigadores que ha implementado el innovador sistema.
Carmen Salinero, en segundo plano, dirige el equipo de investigadores que ha implementado el innovador sistema.

pontevedra / la voz

Cuando sale de la prensa, el resultado es tan excepcional, único, que lacran la botella una vez llena. «Es demasiado fácil de adulterar», dice Pilar Vela, técnico del laboratorio de Areeiro, donde han logrado el milagro. Es aceite de camelia. Nada excepcional. Lo raro es la pureza del proceso, sin aditivos, y el altísimo rendimiento que han logrado obtener de las camelias de las Rías Baixas. Logran allí, en las instalaciones de Lourizán, que las semillas de camelia sean más productivas que las olivas para hacer aceite. Por cada 12 o 13 % de líquido final que dan estas últimas, prensando la semilla de la flor se logra un 25 %.

Y las aplicaciones son múltiples, explica Carmen Salinero, que dirige un sistema solo pendiente de los certificados de la Asociación Española de Normalización y Certificación, una entidad privada sin fines lucrativos que se creó en 1986 y que contribuye a mejorar la calidad y competitividad de las empresas, sus productos y servicios. Filtros naturales y prensas que hacen el proceso sin aditivos están detrás de un aceite que puede acabar convirtiéndose en un nicho de negocio.

«Llevamos diez años con esto», recuerda Salinero, ahora que asoma la posibilidad de hacer negocio con la camelia más allá de las exposiciones y el turismo que estas atraen. «También se puede hacer té o productos fitosanitarios», explica la investigadora. Todo esto con las semillas de una flor que, en lugares como China, hace siglos que se aprovechan para estos usos.

Pero volvamos a la botella sellada y lacrada. Al oro líquido que han logrado en Areeiro. Empresas dedicadas a la cosmética podrían ser clientes y de hecho ya se interesan por ella. «La finalidad es que todo aquello que hacemos en Areeiro se convierta en industria», dice Salinero sobre su método, único en Europa.

Cuatrocientos kilos de semilla dan unos cien litros de aceite de camelia. Pero todavía queda articular un sistema eficaz de recolección y transporte. «Al principio nos llegaban con unos botes de semillas, ahora ya son sacos». Todo eso se prensa con un sistema de prensado en frío, que evita los aditivos ni el refinado posterior. El resultado se puede consumir directamente incluso como aliño en comidas.

En el año 2010 trajeron una pequeña prensa manual de Japón y se hicieron las primeras plantaciones experimentales. Nació como una búsqueda de nuevos recursos, fuentes autóctonas de ingresos, inspiradas en experiencias tan lejanas como las chinas, pero también dentro de Europa, como sucede en Italia, donde se explotaba ya de manera profesional el recurso cuando la pequeña prensa japonesa llegó a Pontevedra. Porque a la camelia le ocurre como al cerdo, que se aprovecha todo. Hay vida más allá del uso ornamental, por mucho que ya haya productores de la provincia que colocan regularmente en el mercado de las flores de Ámsterdam su producción.

«Non é a solución, pero si unha alternativa para o campo galego», reflexiona Eva Vilaverde, la diputada provincial de la Diputación de la que depende el área en la que trabajan Carmen Salinero y Pilar Vela. La alternativa, lacrada y sellada, está ahí, dentro de esa botella.

La experiencia pontevedresa viajará a China para participar en un congreso internacional sobre la flor

Hay mucho que aprender de los chinos en todo lo referente a la camelia. Allí se va el grupo de investigación de la Estación Fitopatolóxica de Areeiro entre los días 20 y 26 para importar conocimiento, pero también para exportarlo y presumir de variedades. En aquella zona del mundo, donde la camelia es un producto explotado desde el siglo sexto antes de Cristo, se les contará las bondades de Galicia para la camelia. Y cómo se ha logrado una concentración de jardines destacados por su excelencia en muy poco territorio. O que aquí se llevan celebrando exposiciones de manera ininterrumpida durante más de medio siglo.

En congresos internacionales como este también se busca atraer turismo. Y si el chino puede ser un segmento interesante, más factible es que los visitantes más asiduos sean los europeos. Estos también estarán presentes en China y es ahí donde se pondrá el objetivo. Las Rías Baixas concentran plantaciones ornamentales de gran calidad, explica Carmen Salinero, que viajará junto a Pilar Vela al congreso para intercambiar conocimientos con otros investigadores de todo el mundo.

En la agenda, además de la experiencia con el aceite o la calificación de los jardines, también están las investigaciones que se han realizado sobre el ciclo de la camelia, que permite determinar el momento idóneo para el pinzado y la aplicación de productos fitosanitarios. El estudio del ADN de las variedades permite un conocimiento mucho más certero de sus características. Se pueden conocer circunstancias muy precisas, por ejemplo, sobre los meses de floración. A la hora de diseñar un jardín, se podría garantizar la presencia de árboles en flor, de forma sucesiva, durante diez de los doce meses al año.

No es raro que hayan podido investigar a fondo en Areeiro, porque si en el mundo hay unas doscientas especies de camelias, en Galicia hay presentes unas ciento cincuenta. Y las especiales condiciones del suelo hacen que crezcan como árboles.

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