Sin noticias de la inversión china para el albariño un año después

El interés del gigante Sinomaster no se ha traducido en negocio


pontevedra / la voz

Hace ahora justo un año, sus pasos entre viñedos con unas zapatillas sobre las que arrancaba un atuendo típico de cualquier turista prometían ser la avanzadilla de una gran zancada inversora en la provincia de Pontevedra. El chino Shaowu Huang, con una fortuna que le hace figurar en la lista Forbes como uno de los doscientos hombres más ricos del gigante asiático, llegó a las Rías Baixas y se interesó por el albariño y el cultivo de la camelia.

Ahora, tras doce meses, nada se sabe. Al contrario de lo que ocurrió con otros sectores, como el de la conserva, la industria pesquera o el naval, donde han fructificado en los últimos tres años inversiones por más de trescientos millones de euros en Galicia, no han cristalizado en el caso de los planes de aquel asiático con pinta de turista. Un aspecto muy alejado del estereotipo de un hombre de negocios de cifras astronómicas. A través de Sinomaster controla un conglomerado que agrupa a doscientas empresas de los sectores de los agronegocios, alimentación, supermercados, turismo, telecomunicaciones, tecnología y sector inmobiliario.

Fue la rama de sus negocios en el sector de la agricultura la que le hizo poner sus ojos sobre las Rías Baixas. Atraído por la camelia, acabó seducido por el vino albariño y los productos del mar. Huang sondeó la posibilidad de invertir o establecer relaciones comerciales con el sector del vino y de la conserva, un sector, este último, en el que China Resources, otro conglomerado empresarial asiático, sí ha tenido éxito en Galicia.

La camelia, producto en el que se interesó Shaowu Huang por la singularidad de la de las Rías Baixas, sería un recurso para su industria cosmética. Sin embargo, el país del minifundio encaja mal con las cifras a las que está acostumbrado el gigante asiático.

Con una plantación de tres mil hectáreas en China dedicadas al cultivo de la camelia, a Shaowu Huang las dimensiones de Galicia le parecían diminutas en su visita de hace un año. Sin embargo, sí manifestó su interés por conocer cómo se extrae el aceite de camelia en Galicia.

De hecho, desde la Diputación de Pontevedra se llegó a brindar la Estación Fitopatolóxica de Areeiro, desde donde se controlan las plagas agrícolas y forestales de la provincia y donde se desarrolla una intensa actividad investigadora, para ofrecer colaboración y establecer sinergias que hiciesen más atractiva la provincia.

De la mano del entonces presidente de la Diputación, Rafael Louzán, recorrió la provincia. Enfundado en sus zapatillas, el magnate pisó el Monasterio de Armenteira, por aquello de los productos derivados de la camelia, en los que destacan sus religiosas. Y también recorrió la zona de O Salnés para ver cómo se elaboraba el albariño.

Los pasos de Shaowu Huang no se han convertido en aquella zancada inversora prevista. Pero el capital chino continúa entrando en Galicia a ritmo de cien millones al año. Otra vez será.

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