vilagarcía / la voz

Ya habían advertido los meteorólogos que el tiempo iba a cambiar. Que las temperaturas caerían en picado este fin de semana, metiéndonos de golpe en un otoño que casi habíamos olvidado. Pero ni siquiera ese frío esperado y cortante, aderezado en ocasiones con unas gélidas gotas de lluvia, logró chafar la media maratón solidaria celebrada ayer por la mañana en Vilagarcía. La carrera la convocó Zona Aberta, la asociación de comerciantes de la ciudad, que hace cuatro años decidió poner al mundo a correr por una buena causa. En esta ocasión, la recaudación de la prueba se irá a las arcas de Arousa Solidaria, una oenegé que tiene como reto mejorar la vida de quienes están más cerca.

Fueron unas 640 las personas que, de buena mañana, pusieron sus piernas en movimiento para cubrir los veinte kilómetros de recorrido. La mayoría aún no lo sabía, pero se iban a encontrar con una ruta llana y rápida, además de «ben sinalizada e con bo avituallamento». Así la describen, al menos, Iago y Mario, dos amigos que de esto de correr ya saben algo. Iago es de Moraña y Mario de A Estrada. Los dos se han aficionando a recorrer Galicia de prueba en prueba. «Hai que facer deporte», dicen. Pero recomiendan no lanzarse a correr veinte kilómetros de golpe sin un poco de preparación previa. «Nos corremos un pouco entre semana, imos ao ximnasio...».

No sabemos si fue por falta de preparación o por mala suerte, pero algunos de los deportistas que ayer se bautizaban en la media maratón tuvieron que abandonar la carrera. Fueron pocos, y algunos renunciaron cuando ya habían cubierto tres cuartos del recorrido. Nos lo cuentan junto a la carpa en la que Damián González, experto en tratamientos musculares, ofrece masajes a los corredores que han participado en la prueba. «Los agradecen mucho, porque después de correr, y con el frío que hace, los músculos se agarrotan mucho», nos explican.

Músculos agarrotados y tirones fueron, precisamente, las únicas incidencias que se registraron durante la carrera de ayer. Así lo confirman los integrantes del dispositivo que Protección Civil destacó en la carrera. Y así lo confirma Rocío Louzán, la presidenta de Zona Aberta, que esperaba con una sonrisa de oreja a oreja la hora de la entrega de premios. Afirmaba Louzán que la carrera atrajo a Vilagarcía a corredores de toda Galicia y de Portugal. El palmarés de la prueba le dio la razón. Al podio se subieron deportistas de Vimianzo, Bertamiráns, O Pino, Cabanas, Redondela, Viveiro... Pero también se subió Miguel Ángel Bocos, un vecino de Valladolid que aprovechó sus vacaciones para venir a correr a las Rías Baixas. «Como iba a tener unos días libres, miré el calendario de pruebas y decidí aprovechar para venir a esta», explicaba tras recoger su trofeo. La elección le ha salido a pedir de boca: se ha llevado un premio y ha disfrutado de dos días fantásticos en familia. «La zona nos ha gustado mucho y además hemos tenido mucha suerte con el tiempo. Decían que iba a llover y al final se ha portado bastante bien y ha aguantado», reflexionaba antes de prometer volver en otra ocasión. «La experiencia ha sido muy positiva».

Pero no podemos mirar el palmarés de la carrera sin mencionar al ganador absoluto de la media maratón solidaria. Correspondió tal honor a Pedro Nimo, el actual campeón de España de maratón. A este deportista le sobra experiencia para afirmar que la de ayer fue una carrera «rápida» y que, por las condiciones de la jornada, los participantes iban a despertarse hoy «tocados».

Nimo, que conoce bien Vilagarcía porque pasó en esta ciudad los veranos de su infancia, aplaudió la organización de este evento y lanzó un deseo al aire: que el año que viene sean más los arousanos que tomen las calles para jalear el paso de los corredores.

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